“Le tengo rabia al silencio…”

El final del año recientemente fenecido y el comienzo del 2012 se llenaron de acontecimientos políticos sin solución de continuidad y algunos de ellos dejaron perpleja a la ciudadanía.

El hecho que conmovió a la sociedad, es el relato de la, en primera instancia, “terrible” enfermedad que padecía nuestra señora Presidente, y que finalmente, para alivio de todos y en especial de Cristina, resultara “falso positivo” lo informado en el primer comunicado efectuado por la Unidad Médica Presidencial. Hoy el cáncer es una enfermedad, como cualquier otra, que puede provocar la muerte, pero que cada vez más, debido a los adelantos científicos, detectado a tiempo, es decir sin propagación o recién iniciada ésta, su tratamiento tiene las mayores probabilidades de éxito.

CFK en una revisación de rutina, y biopsia mediante, es informada de su mal. La sensación que experimentó es no deseable a ninguna persona, sobretodo por cuanto no tenía la menor sospecha o síntoma sobre lo diagnosticado. Es distinto el caso, de la persona que viene con problemas y a veces la detección del mal, quita la incertidumbre (que es el peor  estado humano) y se cobra fuerzas para enfrentar la enfermedad. Es totalmente comprensible, la “bronca” que pudo tener Cristina cuando se le avisó sobre la inexistencia del carcinoma (y un alivio al mismo tiempo), ya que el mal momento vivido no será olvidado fácilmente. Todo ocurrido por una mala comunicación y/o coordinación entre el equipo médico actuante y el de la Presidente y por una evidente falta de profesionalidad en los responsables de dar la información oficial. De todos modos, lo importante es que, para todos, la Presidenta estará en plenas  condiciones para gestionar por cuatro años complicados.

Todo en un contexto político acelerado, en donde la maratón del tratamiento de importantes proyectos de leyes propiciadas por el Ejecutivo, que merecían por la importancia de los temas de un debate profundo, fueron aprobados por la “escribanía” con una premura digna de elogio o crítica, según los ojos, y sin el intercambio de ideas necesario para  que las leyes resultaran compatibles con el estado de derecho. El surgimiento de la figura del hoy casi omnipotente Guillermo Moreno, como superhombre Ministro, la pelea con los vecinos Uruguay y Brasil por las trabas al comercio, el cierre parcial de importaciones con el consiguiente desabastecimiento de insumos industriales y de consumo, los “ataques” a los “compinches futboleros”  Macri y Scioli, la quita de subsidios, la “lucha” con la CGT, la pelea por el porcentaje de aumentos salariales a debatir en las próximas paritarias, las sucesivas estocadas, algunas sutiles y otras arteras, contra Papel Prensa, El Clarín, La Nación, y con cualquier otro medio que ose opinar contra alguna de las medidas de gobierno, la acusación a las petroleras y otras acciones gubernamentales, son consecuencias del deterioro fiscal y comercial, rodeado todo por un dólar que se devalúa a menor índice que las cifras del devaluado INDEC.

Ante un panorama conflictivo, creo que es una obligación y un derecho, de todos los que creen en la Democracia y la República, no dejar de emitir su opinión (cualquiera sea el ámbito de su actuación) ante la injusticia y la intolerancia. En tal sentido, creo que las siguientes palabras nos indican el camino a seguir:

“Hay momentos en que callar es mentir”, palabras pronunciadas por Miguel de Unamuno en la Universidad de Salamanca, ante el avance de los falangistas.

“No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética, lo que más me preocupa es el silencio de los buenos”. Martin Luther King.

Y para terminar con nuestro Atahualpa: “Le tengo rabia al silencio, por lo mucho que perdí, que no se quede callado, quien quiera vivir feliz”.

Libertad en peligro

Nadie puede negar que la Presidente posee una capacidad oratoria notable. Pero cuando ese don es utilizado muy seguido, a cada rato, en cuanta inauguración o reinauguración o cualquier otro motivo para hablar encuentre, comienzan a surgir algunas críticas razonables. La repetición habitual de gags, mohines, preguntas estudiadas a sus ministros para que confirman las cifras que graciosamente vuelca a la audiencia, el dedo levantado como un signo ligero de autoritarismo, su “cancherismo”, sus retos a los que no comulgan con su pensamiento, y todo esto rodeado de un auditorio tipo “claque” que aplaude o se ríe entusiastamente con lo que dice, llevan a pasar de una situación de original y sincera admiración a una de cansancio y aburrimiento.

Para no ir muy atrás, a partir del discurso de la reasunción del alto cargo que ostenta hasta el discurso con motivo de la inauguración de una oficina de la ANSES en Lomas de Zamora, se puede apreciar todo lo expresado. Para colmo, la cadena oficial transmitió este acto, y la expectativa que se había creado entre los sufridos jubilados, muchos de los cuales todavía creen en los Reyes Magos, de que haría algún anuncio que favoreciera a los mismos, se llevaron un chasco. No está mal, que después de casi 9 años de inacción en el tema, el gobierno K haya dispuesto que los préstamos que se daban a jubilados, con descuentos por planilla, a intereses usurarios, se rebajara a una tasa de referencia del Banco Nación más un 5 %, con lo que el interés será del 35 al 40 %, que si bien es notablemente inferior al cobrado hasta ahora, dista de ser satisfactorio, más aún si nos enteramos que la ANSES presta al gobierno K sumas importantes al 7 %. Es preocupante, pero no sorprendente, ya que es la continuación de una política previsional perversa, que somete a un 75 % del universo de jubilados a un salario inferior al límite real de la pobreza.

Pero lo nuevo y verdaderamente grave, son las últimas medidas propiciadas por el régimen K que atentan sobre uno de los preceptos garantizados por la Constitución y por el Pacto de San José de Costa Rica: la libertad de expresión. La ley sobre Papel Prensa, en donde el gobierno kirchnerista se convierte en el amo y señor del insumo papel, pudiendo disponer discrecionalmente del mismo, como lo hace con la pauta publicitaria que favorece a los medios de comunicación “amigos” del poder, el que, además, se da el lujo anti República de hacer caso omiso a lo dictaminado por la Suprema Corte. Lo dispuesto por la Justicia Federal de Mendoza sobre la intervención a Cablevisión y el allanamiento de sus oficinas con el apoyo de Gendarmería Nacional ante una denuncia de Vila – Manzano, amanuenses del poder K, en un a evidente jugada contra el hoy odiado y ayer idolatrado Grupo Clarín y el embargo de la AFIP al diario La Nación, pese al pronunciamiento de la justicia. Para colmo de males, la llamada Ley Antiterrorista que puede utilizarse en contra del derecho a la protesta y a toda actuación que el Poder de turno, considere terrorista en un amplio sentido de la palabra. El funcionario Sbatella, por si quedaran dudas, aclaró que los medios de comunicación que divulguen noticias de hechos considerados con tal calificación, también pueden sufrir sanciones.

Lamentablemente, son hechos concretos que demuestran que la libertad de expresión corre peligro. Ojala las máximas autoridades recapaciten y recuerden las palabras de Mariano Moreno, que dijo: “Quiero más una libertad peligrosa que una servidumbre tranquila”. Y a la Presidente de Brasil, la digna estadista señora Dilma Rousseff, que cuando sucedió a Lula expresó que: “Prefiero el ruido de los periódicos al silencio de las dictaduras” y que: “Tengo un compromiso sagrado con la total libertad de expresión”.

De fieles y leales

Viniendo de Salta el domingo 4 y deseoso de llegar para ver, por lo menos el segundo tiempo del partido en que Boca Juniors se clasificó campeón, y hasta que empezará la transmisión radial del cotejo, me puse a escuchar al Dúo Salteño, es decir a Chacho Echenique y a Patricio Jiménez.

Y así pasaron entre otras joyas musicales Viene Clareando, Si Llega a Ser Tucumana, Blanco y Azul, La Pomeña, Balderrama, Juan del Monte y todas del CD. A cual más impecable. Este dúo hizo época en una modalidad poco empleada y cuyos antecedentes más cercanos se remontan a las décadas del cuarenta y cincuenta del siglo pasado, cuando nos acordamos de los célebres Martínez – Ledesma y Benítez – Pacheco. Desde ese tiempo a la actualidad, no surgieron dúos folclóricos de la calidad artística y sentimental de los salteños. La conjunción perfecta de las voces, la voz excepcional del Chacho y el acompañamiento ideal de la segunda voz de Patricio, cobran un protagonismo individual y una conjunción de tal belleza que enaltece a la canción folclórica. El falsete único y notable de Echenique y la guitarra y los arreglos de Jiménez y en ocasiones acompañados por el piano inigualable del Cuchi Leguizamón, creador del dúo en 1967, dan como resultado algo parecido a la perfección total, todo rodeado de la simplicidad emergente de los artistas y a su sentida compenetración con los autores de tan bellas páginas. Hoy, muerto Patricio en el 2009, viven eternamente en el sentir popular. En este año se produjo la reaparición de Echenique como solista, seguramente ante la imposibilidad de reeditar a su inolvidable y leal excompañero.

Hay latiendo en el país, una expectativa sobre otro tipo de dúo, en este caso el célebre dúo político que conforman el Presidente y el Vicepresidente de la Nación, nada menos. Los antecedentes no son los más favorables, aún antes de la era K. En ésta el primer Vice, Daniel Scioli, fue maltratado por Néstor y por Cristina. Luego Cobos, que fue insultado, pero a posteriori de su histórica actuación en ocasión del “voto no positivo”, que significara una derrota inesperada del poder político oficial, y que aún hoy produce escozor en el kirchnerismo. A tal punto que una serie de funcionarios fieles a Cristina salieron a vociferar que el “traidor” no podía tomar juramento a CFK: Sin embargo, la Presidenta, en un gesto de calidad institucional, algo raro en el gobierno K, decide que sea don Cleto quien le tome juramento, como lo expresa incuestionablemente el artículo 93 de la Constitución Argentina.

Y hoy que en el poder se habla de traición, fidelidad y lealtad, es conveniente repasar estos conceptos, y que días pasados fueron recordados por el periodista Leuco. El comandante sandinista Tomás Borge solía decir que a los amigos hay que criticarlos de frente y elogiarlos de espaldas. El ex guerrillero es un experto en el arte de la conducción política y militar, que es la manera más filosa de mezclar debate horizontal con disciplina vertical. Borge estaba obsesionado en su lucha contra los obsecuentes y los traidores, a quienes consideraba dos caras de la misma moneda. Decía: “Yo no soy fiel porque fieles son los perros. Soy leal, que es otra cosa”. Valoraba al que le decía una verdad aunque le doliera y despreciaba al que le mentía para chuparle las medias. Y también recordaba a Fidel Castro: “La virtud más importante de un ser humano es la lealtad y la más repugnante la traición a los principios.”

Entonces lo de Cobos, cuando la 125, fue ¿traición o lealtad? Y la actitud de la mayoría de los funcionarios K es ¿fidelidad u obsecuencia? Y el nuevo Vice el Amado, que parecía algo venido a menos en la consideración de Cristina aunque algo levantó, ya que su favorito, Lorenzino fue elegido para suplantarlo en Economía, ¿cómo actuará?

Ojalá, para bien del país, que el dúo político se lleve bien como el dúo salteño. Aunque la Presidente optó por un Gabinete con mayoría de fieles que de leales.

Cuando el ajuste se llama sintonía fina

En algunos aparatos de radio algo veteranos, se sintonizaba una determinada emisora y para aclarar el sonido se recurría a la función “sintonía fina”. La Presidente se refirió días pasados, en la UIA, a que llegó el tiempo de la sintonía fina, en que los entendedores creían ver que había llegado la hora de profundizar el “modelo”. Una de dos, o el gobierno no sintonizó bien la emisora elegida o la máxima autoridad nacional quiso decir otra cosa.

Las últimas medidas adoptadas por el poder K, referentes al dólar, a los subsidios y a Aerolíneas Argentinas, demuestran inequívocamente, que la palabra a usar era la nefasta “ajuste”, que como ocurrió con la otra maldita palabra “inflación”, no puede ser pronunciada en el léxico kirchnerista, por lo menos por ahora. También en la reunión con la UIA, la reina Cristina, pronunció directamente la palabra inflación, reconociendo que la misma existe, aunque por ahora, según los valores del tristemente desprestigiado INDEC.
Sigue leyendo

La revolución K

Por fin se desveló el misterio. Si bien el peronismo fue liberal medio salvaje durante el poder menemista, el peronismo actual krichnerista se debate para ser progresista como lo querrían casi todos sus seguidores, o conservador popular y algo liberal  como lo dicen casi todos sus contreras.

Ni lo uno, ni lo otro. El poder K es revolucionario. Por supuesto sin tirar ni un solo tiro, si no por dos hechos que se registraron últimamente, y que definen toda su doctrina revolucionaria y además única en el mundo actual y en el pasado.

Los subsidios son una herramienta económica de singular importancia siempre y cuando sean concedidos “en su medida y armoniosamente” como dijera alguien que es recordado u olvidado por los K, según su conveniencia. Además deben regir durante un periodo de tiempo determinado y mientras dure la excepcionalidad  que motivó su otorgamiento. Y mejor, salvo algunos casos muy puntuales, tienen que ser concedidos en forma directa a los verdaderos necesitados, para evitar discrecionalidades, abusos e injusticias, y seguidos estrictamente para que cesen cuando los motivos hayan desaparecido.
Sigue leyendo

Y ahora… ¿qué?

Luego de las elecciones del domingo 23, cuyo resultado no fue ninguna novedad, y pasado rápidamente tanto el entusiasmo desbordante, con baile incluido, de la inmensa masa de la sociedad (54 %) que apoyó al poder K, como la sensación de derrota, descalabro y desconsuelo, de la fragmentada oposición, que se repartieron niveles bajísimos de votos, pero que en conjunto  (46 %) sería una fuerza no despreciable. Seguramente esa sensación de felicidad como de desánimo fue fugaz, seguramente porque los resultados de las primarias hacían todo previsible y porque la vida argentina, dólar mediante, nos vuelve a la realidad.
Sigue leyendo

Un arma legal: el voto

El 23 se realizan los comicios, hoy devaluados por los resultados de las llamadas primarias, un invento exótico del poder K, que develó una significativa preferencia por la Reina Cristina y un abanico de candidatos opositores con caudales menguados, que bajaron la guardia, en general, sorprendidos y desorientados por las cifras.

A pesar de la certeza que tiene la sociedad de que se repetirán, más o menos, esos guarismos, es una obligación ciudadana ineludible votar en defensa de los ideales y realidades que tenga cada uno de nosotros y cualquiera fuera el resultado, reafirmar nuestra lucha pacífica pero constante, para contribuir a modificar o cambiar lo que está mal y apoyar lo que esté bien.

El voto es secreto, pero afirmo rotundamente que mis prioridades son combatir la corrupción y la intolerancia, el desprecio por las ideas que no son K, el maltrato a los opositores, la mentira desembozada (Indec), la inflación en constante aumento, el no respeto a la división de poderes, el menosprecio a la justicia (no acatar fallos de la Corte Suprema y la ingerencia política en otras instancias judiciales), la falta de distribución equitativa de la riqueza, la falta de calidad de la educación, la apropiación de los derechos humanos, la falta absoluta de federalismo, la falta de políticas de seguridad, etc., etc., en síntesis la negación de la República.
Sigue leyendo

El Mandinga de la copla

El rotundo resultado de las elecciones primarias del 14 A, con la reina Cristina superando el 50 % de los votos, ocasionó, como una de las principales consecuencias, un tembladeral que afectó, de distintas maneras, el arco político argentino y que motivó  un reacomodamiento de varios de los actores de distintas ideologías a posiciones lo más expectables posibles, a efectos de no quedar “mal” con el poder y creer de esa forma salvar en parte su carrera política.

No solamente la corporación política tuvo esa actitud, sino otros sectores dirigenciales, también presurosos actuaron para “adaptarse” a los próximos cuatro años de poder K, recurriendo a los más diversos métodos y actitudes para “quedar bien” con la Presidente.

En todos los casos la ética, la dignidad, los principios, los valores republicanos, etc., fueron dejados de lado, en pos de no perder el devaluado poder que dicen tener y no caer en el olvido y/o disminuir sus prebendas.
Sigue leyendo

“…esos que se hayan millones, tienen la Casa Rosada”

Una serie de acontecimientos políticos, algunos inusitados, otros esperados, se desarrollaron a partir del 16 de agosto. La Presidenta con su mensaje conciliador pos primaria, hizo dudar hasta a algunos escépticos, que se vendrían tiempos de tolerancia para el adversario derrotado contundentemente y sus simpatizantes. Pero inmediatamente, tal pensamiento quedó desterrado, al colectar una serie de expresiones denigrantes para la oposición de parte del obsecuente grupo de allegados al poder K.

El que parecía más medido, el ministro Randazzo, lanzó una serie de exabruptos, contra los diarios El Clarín, La Nación, y otros, y por supuesto contra los presentes periodistas “golpistas” de los mismos, con motivo de exponer los resultados de la contienda electoral. Además en el programa televiso super K, llamado 6,7,8, tuvo una bajeza increíble al denostar al inigualable Tato Bores, ya fallecido, pero presente entre los que guardan de él, un gran respeto político y artístico, que somos muchos. Parece que el ministro cree que en la época de la última dictadura, o había que apoyar a la misma o se tenía que ser montonero, cuando la realidad indica que la inmensa mayoría ciudadana no pertenecía a ninguno de los dos bandos o a ninguno de los “dos demonios” (según decían algunos). Otros también nefastos personajes se lanzaron también a denostar a Carlitos Balá y a otros conocidos, sin reparar, que inclusive ellos o familiares o allegados, tampoco hicieron nada y la mayor parte salieron a festejar la obtención del título máximo en fútbol en 1978 y la invasión a las Malvinas en el 1981. Y no deberían olvidar que sus admirados Cristina y Néstor, no se destacaron ni mínimamente en “la lucha” contra la dictadura y formaron parte de la inmensa mayoría silenciosa.
Sigue leyendo

De sorprendidos y desorientados

Las mal llamadas elecciones primarias, ya que resultó una gran encuesta oficial y obligatoria, realizada el 14 de agosto causaron, un verdadero estupor en propios y ajenos, o mejor dicho en kirchneristas y opositores.

Lo que casi todos presumían es que la ahora indiscutida Reina Cristina obtendría la mayoría, donde los oficialistas se jugaban por más de 40 % de adhesiones y los contra por menos, pero ninguno, ni el más ultra fanático K por más del 50 %.

Sin embargo la realidad del 50 % sorprendió a todos, y salvo la considerada mejor encuestadora, al filo del 14, que había detectado que CFK tendría un 48 % y que coincidía con la más cuestionada por el rosario de desaciertos en las elecciones de la Capital y Santa Fe, todas la otras erraron en sus apreciaciones previas a la contienda, no solamente con los porcentajes correspondientes a la ganadora, sino también al pelotón que se situaba notablemente atrás de ella.

La oposición, sorprendida y desorientada, sin atinar a reacción alguna, víctima de sus errores no forzados, al creer que por si solo podrían imponerse sin tener en cuenta el antecedente de las elecciones del 2009, en que se posicionaban dos corrientes opositoras: la centro izquierda de radicales, socialistas y coalicionistas cívicos y la centro derecha conformada por prosistas y peronistas federales de la más diversa índole. Habían obtenido el 30 % cada una y se vislumbraba que el kirchnerismo había entrado en una franca decadencia, que salvo imponderables o errores gruesos, sería difícil de rebatir. Esos horrores se cometieron, siendo el más destacado, el que cada unidad partidaria se sentía responsable del “triunfo” y que no necesitaría de sus amigos para llegar al poder. El personalismo y el ego de casi todos, determinaron el fracaso y para el colmo el dedo privó de la presencia, de otros precandidatos que definirían en las primarias. Por lo menos, se podría haber constituido un verdadero frente amplio, y en donde cada partido pondría a su candidato a competir con los otros en la que hubiera sido una verdadera primaria.
Sigue leyendo