El Ministro de Economía (?) de la Nación Lic. Amado Boudou, el súper “Harley Davidson” o “el hermoso Brummel”, hoy queriendo convertirse o aparentar ser un progresista o izquierdista aunque no puede ocultar ni disimular su prosapia conservadora liberal, es el candidato preferido de la Presidenta Cristina para representar al modelo K en la ciudad de Buenos Aires.
Además y para reafirmar que es el líder (a dedo femenino) del Gabinete Nacional, la Sra. de Kirchner acaba de apoyar su falta total de realismo, ante el asombro de Sócrates y Perón, al referirse en uno de los habituales actos en los que inexorablemente la primera magistrada habla, al parecer académicamente perfecto, por lo menos para la reconocida claque presente en sus numerosas alocuciones.
“No existe inflación, lo que hay es una dispersión o distorsión de precios”, expreso la indefinida candidata K. Es más o menos, que si el médico que me atiende, al dar el diagnóstico de la enfermedad me dijera: “no es cáncer, es dispersión o distorsión de células”. Pero inexorablemente, el facultativo consciente, seguirá el tratamiento que estime más conveniente para detener el mal y/o curarlo. Sin embargo, lo del Gobierno, no es una mentirilla piadosa, sino grave, ya que cree o dice creer que la inflación no existe y que es un invento de los sectores opositores de cualquier índole, y por lo tanto no adopta ninguna medida conducente a que, el mayor impuesto a la pobreza, que es la inflación, disminuya hasta llegar a valores compatibles con un desarrollo sustentable y no con un crecimiento dentro del cual los pobres no son menos sino que aumentan. En resumen, una irresponsabilidad del Gobierno K.
Ahora aclaremos sobre El hermoso Brummel. Veamos el comentario que hace www.decine21.com, al referirse a la pélícula de ese nombre producida en 1954: “A principios del siglo XIX, George Bryan Brummell (Stewart Granger), es un ilustre y presumido capitán, y hombre de confianza del príncipe de Gales (Peter Ustinov). El aristócrata, al que todos le llaman ‘el bello Brummell’, lleva una vida desahogada llena de sastres, zapateros, lujos y mujeres bellas, pero un día las cosas cambian, ya que se descubre una conspiración contra el rey Jorge III, donde Brummell está involucrado. La película está basada en la vida real de este personaje, un snob exhibicionista, altivo y vanidoso que se convirtió en ministro de la moda y embajador del buen gusto, y que acabó sus días tristemente arruinado. El film derrochó en decorados, vestuario y maquillaje, pero no cuajó ante la crítica a pesar de contar con grandes actores como Peter Ustinov, el único que se salvó de la quema. Elizabeth Taylor que fue muy exigente y caprichosa durante el rodaje, pasó casi desapercibida”.
Pero, por más que algunos lectores objetivos podrán encontrar en el ministro y precandidato Amado, algunos rasgos o características parecidas al bello capitán inglés, para mí si es muy parecido a El hermoso Brummel, pero al de la película satírica argentina producida en el año 1951, bajo al dirección de Saraceni y la inolvidable actuación del maestro de humor, el inolvidable. Se parece la nariz de Boudou, a la exuberante de Fidel Pintos, no por que la tenga igual físicamente, sino por que espiritualmente al Ministro le crecerá tanto o más que a Pinocho, por la gran mentira de negar la inflación.
Si lo de la inflación fuera una película podría ser graciosa la comparación, pero lamentablemente no lo es y el Gobierno soslaya vergonzantemente asimilarla, sin darse cuenta que hoy, luego de la inseguridad es el principal tema que preocupa a los argentinos y el que mayor afecta a los sectores de menor poder adquisitivo, que dice defender.
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