La ética y la dignidad, ¿qué es eso?

Martin Luther King

Últimamente, tanto la ética como la dignidad, son dos palabras que se mencionan en los discursos altisonantes, pero que lamentablemente se practican, en general, muy poco, en todos los ámbitos de la vida argentina, y que adquiere un dramatismo real en el acontecer político.

¿Qué significan esas palabras? Lo mejor creo, es reproducir frases de personalidades célebres, para no entrar en pensamientos filosóficos personales que pueden cansar.  Albert Schweitzer decía: “La ética no es otra cosa que la reverencia por la vida”, y Abraham Lincoln: “Es difícil hacer a un hombre miserable mientras sienta que es digno de si mismo” y José Ingenieros: “Y así como los pueblos sin dignidad son rebaños, los individuos sin ella son esclavos”.

Existen a diario episodios políticos, donde  la falta de estas dos virtudes surge a simple vista. La designación con la parte integrante de la mano (dedo) de candidatos para competir en las elecciones de octubre, en prácticamente todos los partidos políticos del quehacer argentino, es una prueba de ello. Por supuesto hay diferencias, en algunos casos por el retiro de eventuales contrincantes, lo que disimula bastante el hecho, pero en otros es tan evidente la falta de los atributos del título, que hacen meditar, que el futuro del país tiene nubarrones  en el horizonte.

Al respecto, lo que tuvieron que pasar Filmus, Tomada y Boudou, en la original selección realizada por la que parecía ser la Reina Cristina (las monarquías de antes, ya que las existentes en occidente no son absolutistas, son meramente simbólicas), y aceptada mansamente por un senador de la nación, y dos ministros del Poder Ejecutivo, raya en el absoluto olvido por parte de los entonces candidatos, del significado de las palabras ética y dignidad. Y más aún en que el “ganador” de la contienda no elige, ni siquiera opina sobre quien debería ser su vice ni de la conformación de la lista de los legisladores. También es similar el papel de Ibarra y Heller (Sabatella), quienes sin saber cual sería el “elegido” manifestaron su adhesión al que salga.

Otra manifestación en la que se ignoraron olímpicamente la ética y la dignidad, es la incorporación al oficialismo kirchnerista, de los hasta hace poco odiados y repudiados Menem y Saadi. Esto por partida doble le cabe tanto al régimen K como al ex presidente y al ex gobernador.

Lamentablemente, tengo que referirme a un episodio que ocurrió en Jujuy, donde fueron protagonistas el más importante referente local del partido justicialista y que preside la Cámara de Diputados de la Nación, y el gerente de una importante organización empresarial, ambas personas respetadas por la sociedad en general y de vasta trayectoria en sus respectivos ámbitos de actuación. El gerente Ing. Altea había opinado críticamente del gobierno K y, entre otras cosas, había expresado que “el modelo actual fomenta la corrupción y la intolerancia”, y el ex gobernador Dr. Fellner le había respondido duramente acusándolo de “decir cosas inexactas, falsas y malintencionadas”.

Para un observador imparcial, las denuncias de Lavagna sobre sobreprecios en obras públicas, las innumerables denuncias contra De Vido, el procesamiento de Jaime, el caso Skanka, el dinero de Felisa Micheli, la valija de Antonini, el caso Onca, y el caso Schoklender que roza a las Madres de Plaza de Mayo en su papel K de empresarias, para citar algunos de los casos más emblemáticos, no hacen para nada descabelladas las declaraciones del gerente. Los entendidos dicen que el 30 % opina que el gobierno K es corrupto, el 30 % apoya sin condicionamientos al modelo kirchnerista. De éstos, más de la mitad opina que no hay corrupción, y los restantes que si la hay, es disimulada por las innegables ventajas del “modelo”. El restante 40 % fluctúa sin definirse entre tres posiciones: “son corruptos”, “son corruptos pero todos los gobiernos lo son” o “son corruptos pero hacen algo”.

La organización empresarial Unión Industrial de Jujuy publicitó una aclaratoria pública, donde deja sentado que las mencionadas declaraciones del gerente fueron hechas a título personal y que la institución no tenía nada que ver con ellas. Hasta ahí todo, si se quiere, normal. Sin embargo, lo que trasciende y tomo conocimiento de ello a través de una información “soto voce” pero de muy buena fuente, es que el presidente  legislativo, cuarto en la sucesión presidencial, no conforme con la aclaratoria, usa su evidente poder para  hacer “presión” ante la entidad empresarial y como consecuencia de ello, el gerente  tiene que dejar el cargo en el que se había desempeñado durante largo tiempo y de manera harto eficiente.

Lo llamativo de todo esto, es que los principales medios de comunicación locales e inclusive los partidos políticos de la oposición, hacen “mutis por el foro”, sin hacer notar la gravedad del hecho. Ojalá el vocero informante  se haya equivocado por primera vez. De no ser así es un hecho grave y  preocupante. Como dijera el gran Martin Luther King: “No me preocupa el grito de los violentos, de los corruptos, de los deshonestos, de los sin ética, lo que más me preocupa es el silencio de los buenos”.

2 Respuestas a La ética y la dignidad, ¿qué es eso?

  1. Excelente el artículo como siempre. Refleja una lamentable realidad que se está viviendo en la sociedad argentina. La frase del final es apoteósica.

  2. Pingback: “Le tengo rabia al silencio…” | Opinión Activa

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