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La segunda carta

Es una mala costumbre del ser humano, culpar a otro de los pesares que atraviesa, deslindando toda responsabilidad y asumiendo el papel de víctima. Esto no es absoluto, pueden existir determinadas circunstancias, en el que un tercero pueda interferir realmente haciendo sentir su influencia para producir el daño, pero en general, lo que ocurre simplemente es no asumir la responsabilidad que a cada uno le compete.

Este comportamiento ocurre en todos lados y en todas partes. Cuando ello no es frecuente, es solamente un momento de debilidad humana, pero cuando se hace habitual es mucho más serio. Y es más grave cuando esa falta de realidad afecta a quienes nos rodean.

Ni que decir, de nuestros gobernantes, en toda época y cualquiera sea el signo ideológico del poder, ese comportamiento es casi “normal”, pero en algunos casos es más notable que en otros. Para no retroceder mucho en el tiempo, partamos del 2008, donde los responsables de todos los males era el “yuyo maldito” soja y quienes la cultivaban. Luego la culpa recayó en los medios de comunicación contreras y destituyentes encabezados por El Clarín y su Ceo Magnetto, la Nación,  y sus compinches o sea cualquier medio que osara criticar al gobierno K. Luego o paralelamente las corporaciones, el capital apátrida, los piratas ingleses, los políticos opositores, Macri, hasta culminar con ex amigos, los maestros, los sindicalistas, los piqueteros, la justicia en algunos pocos casos, los ambientalistas, Repsol, Ezquenazi, Moyano, Scioli, Righi, Rafecas, Brito (Banco Macro) Blaquier (Ledesma), los pequeños ahorristas que compran dólares, los importadores, los periodistas que hacen preguntas, las paritarias, todos y todas, menos nosotros los K.

No es que todos los sectores mencionados sean angelitos, cada uno tiene su  responsabilidad en los males que afectan y afectarán al país, pero la responsabilidad mayor  por la inflación, la inseguridad, la falta de inversiones, la intolerancia hacia quien piense distinto, la corrupción, el dólar paralelo, el no respeto a la justicia, etc., etc., es de los gobernantes.

El consultor inglés Damián Hughes, en su libro Pensamiento Líquido, dice: “En 1964, cuando el líder ruso Nikita Kruschev fue destituido de su cargo, escribió dos cartas, que entregó a su sucesor, Brezhnev. Le dijo que cuando estuviera en una situación de la que tuviera dificultades para salir, abriera la primera carta. Y si le sucedía otra vez, que abriera la segunda. Como era de esperar, pronto empezaron los problemas y, al final, Brezhnev recordó el consejo y abrió la primera carta. Decía: Échame la culpa de todo. Así que le dijo a todo el mundo que la culpa era del jefe anterior, Kruschev, y la crisis se fue calmando y pronto pasó. Poco tiempo después, cuando amenazaba con producirse otra disputa y los problemas empezaban a manifestarse de nuevo, Brezhnev recordó lo eficaz que había sido el consejo y abrió la segunda parte. Esta decía: Empieza a escribir dos cartas”.

Ojalá, que nuestra Presidente Cristina, no tenga que abrir la segunda carta.

La oposición “progresista” a la deriva y la euforia K

Cuando la noche asomaba en el universo cristinista, de golpe renace la euforia y el optimismo, con el gran “invento” del niño prodigio Axel Kicillof, elogiado hasta por los ex liberales salvajes, Dromi y Menem, hoy convertidos en acérrimos estatistas, al igual que el 95 % de los actuales K.

La  invención, era algo que se veía venir, sobretodo por que la caja es la prioridad del gobierno de 9 años, para mantener el boom del consumo, como si se estuviera en el mejor de los mundos o sea para “profundizar el modelo”, como sea y hacer realidad lo expresado por al Reina: “ vamos por todo”. El proyecto del joven camporista autor de la expropiación o confiscación del 51 % de las acciones de Repsol – YPF, mereció la rápida aprobación no solamente de la escribanía del kirchnerismo y sus aliados en ambas cámaras, sino del apoyo irrestricto o mejor dicho de la complicidad del radicalismo, del Frente Amplio Progresista y del sector de  Pino Solanas, es decir de los que se autodenominan y creen ser el progresismo opositor.

Los discursos de los integrantes de esas bancadas  parecían ser el prolegómeno de un voto negativo al proyecto, ya que se hacían críticas fundadas a los verdaderos responsables del fracaso energético y del vaciamiento de Repsol – YPF, centrándolos en el Gobierno de Néstor y de Cristina, ya que sus representantes en el directorio de la empresa habían apoyado íntegramente sin objeciones hasta el final del 2011, todas las acciones que contribuyeron a la notable disminución de la producción de gas y petróleo y al vaciamiento de la misma con la incorporación, auspiciada y protagonizada por Néstor, del grupo argentino Eskenazi, convertido en el dueño del 25 % de las acciones sin poner un solo peso, sino a descontar el valor del paquete de las futuras utilidades. Algo inédito en la historia de la compra o venta de acciones de empresas en el mundo.  Sin embargo, a pesar de ello, y a que el proyecto violaba expresamente la Constitución Argentina, votaron positivamente, seguramente por una cuestión sentimental, no claramente explicada, sin medir que las consecuencias de esa acción, influenciará negativamente en sus seguidores (la mayoría de los cuales no escucharon esas disertaciones), ya que quedaron como complacientes con el poder K, y con el riesgo de no ser considerados una verdadera alternativa futura al cristi – kirchnerismo. Algunos pocos radicales no votaron a favor o se ausentaron al momento de la votación, contrariados con la estrategia adoptada que colocaba al centenario partido al borde de la deriva opositora. La abstención de casi todo el Frente Cívico y el voto en contra de peronistas disidentes y todo el PRO, los coloca como confiables opositores al gobierno.

La designación del Ing. Coluccio un profesional con buenos antecedentes técnicos, a cargo de la Gerencia General, y un prometido plan de exploración y producción por cinco años y a conocerse en 100 días, abre un resquicio a la esperanza, aunque lo aclarado por la Reina de que la conducción será política pone en dudas  posibilidad de una exitosa gestión empresarial.

Mientras los españoles de Repsol, como los directivos de todas las empresas de servicios estatizadas o a estatizar, se refriegan las manos pensando en la segura recompensa a cobrar sin trabajar, que sin duda determinará el CIADI; como ya lo hiciera en los casos que tuvieron resolución del tribunal internacional y que Argentina aceptó en su momento, por cuanto las causales de las rescisiones,  no tuvieron en cuenta lo expresado en los contratos.

Los furiosos hoy estatistas K creen ser los progresistas más progresistas del mundo, por haber doblegado al imperialismo español. Parecen no saber, aunque si lo saben, que aún con una gestión ordenada de la hoy resucitada YPF, se necesita el aporte del capital privado y sobretodo extranjero, para tratar de volver a lograr el autoabastecimiento en materia de gas y petróleo. Hoy para ellos Repsol es mala palabra y ni un ápice de autocrítica a la complicidad con la empresa española.

Cuba es una República en que los medios de producción están en poder del Estado. El descubrimiento de petróleo de alta calidad y de gas por parte de una compañía canadiense, en el 2005, en la Zona Económica Exclusiva (ZEE) de jurisdicción cubana, en el Golfo de Méjico, abre una enorme perspectiva para autoabastecerse y de confirmarse la magnitud del descubrimiento de exportar hidrocarburos. A tal fin el gobierno cubano encargó a Italia y China la construcción de Scarabeo 9, una plataforma petrolera, que llegó a Cuba este año y ya comenzaron las perforaciones. ¿A cargo de quién? De nada menos que de la imperialista Repsol – YPF. También participarán en la explotación empresas de Angola, Brasil, China, Méjico, Noruega, India, Malasia, Rusia, Vietnam y Venezuela. Cuando hay un estado eficiente que define los términos de la intervención del capital y se controla que se cumpla lo pactado, en este mundo globalizado, las inversiones ocurren en cualquier lugar del mundo independiente del régimen político que gobierna.

Que ocurrirá en nuestro país, en donde la seguridad jurídica no es la deseable y además deberá discutirse el precio de lo extraído. Como la euforia desatada en el 1982 por la invasión a Las Malvinas, como la del default en el 2002, como la de la convertibilidad, la euforia por YPF también terminará y ojalá no sea de la misma manera que aquellas.

Que no panda el cúnico

Hasta pocos días después de la asunción de la señora Presidente de su nuevo mandato, el optimismo arrollador de sus huestes era casi infinito e intocable. El incuestionable porcentaje del 54 % de los comicios presidenciales y más aún el incremento en los índices de popularidad del Gobierno y de la Reina Madre, hacían ver un futuro pleno de gozo, solamente apenas ensombrecido por que el mandato de la soberana, era legalmente el último y podrían haber huellas de internas, aunque disimuladas por la vuelta del slogan “Cristina eterna”.

Sin embargo, de golpe y a partir de la tragedia del Once, el gobierno K soporta una serie de acontecimientos que aquél desmedido optimismo, pero comprendido, se fuera transformando, paso a paso, en una desazón generalizada de sus súbditos, solamente disimulada por que Cristina aún mantiene un alto porcentaje de adhesión, aunque en disminución y porque su mandato recién comienza y tienen esperanzas o deseos de poder revertir el mal momento político que atraviesa el kirchnerismo, aunque sea por fútbol para todos y algún otro nuevo invento de los cerebros grises de la inusual e incomprensible ideología oficial.

El fracaso absoluto de la política energética tiene un único sujeto responsable: el Poder Ejecutivo. Menos mal, que después de casi nueve años en el poder, recién se haya dado cuenta de ello, y la tardía reacción se debe, principalmente, a que la Caja K se debilita, ya que se calcula que para este año se necesitarán importar recursos energéticos por más de 12.000 millones de dólares. Revertir el déficit en materia petrolera y gasífera  requiere de cuantiosas inversiones y no depende tanto de si Repsol  YPF sigue siendo privada, o se transforma en una empresa mixta o estatal, sino en crear una política energética a largo plazo, y con un amplio consenso político y técnico. Después, recién,  se debe decidir cual es el instrumento más adecuado para que la misma tenga éxito.

Con idas y vueltas sobre que hacer con YPF Repsol, la evidente desorientación gubernamental culmina con el lanzamiento por el poder K (quien más), de un proyecto anónimo de expropiación de parte de las acciones de algunos de los grupos propietarios, y para colmo, al parecer, basado en una ley de Videla.

El boudougate es un dolor difícil de absorber por el poder político y la defensa irrestricta de “Harley Davidson” tiene su costo, por el ataque solapado a la justicia y por el disgusto causado a un sector de los K,  que culmina, por ahora, con el cargo que declina uno de los últimos  auténtico “progresista” del justicialismo oficial, el Dr. Righi.

A pesar que casi toda la oposición sigue de vacaciones, el gobierno K sufre de “ataques de pánico” y su cura se hace difícil ya que el Chapulín Colorado no forma parte del poder y el  Rivotril no se consigue.

La caída del elegido

La pseudo conferencia de prensa convocada por el Vicepresidente de la Nación, Amado Boudou, fue una perorata sin sentido y demostrativa de que, cuando no se tienen argumentos, se recurre a cualquier intento, por más estrambótico que parezca, con tal de salvar la ropa.

Culpar a una asociación ilícita presidida por el CEO de Clarín, Magnetto en conjunción con el diario La Nación, el juez Rafecas y el fiscal Rívolo intervinientes en el  Cicconegate, el presidente de la Bolsa Adelmo Gabbi,  el estudio jurídico vinculado al Procurador Righi, la empresa ex amiga del poder Boldt y hasta Scioli o cualquier otro personaje que se le ocurra al “elegido”, de la ”conspiración” para inculpar al pobre Amado, es atentar, según el alicaído vice, contra las instituciones. Justamente es al revés, el que atenta contra ellas, es él, por sus actuaciones y vinculaciones sospechosas con personajes que intervinieron e intervienen en el negocio redituable de impresión de billetes argentinos. Peor aún es justificar cualquier actuación recurriendo al 54 % de votos obtenidos, creyéndose impune por lo acontecido en la última elección. Bien vale recordar la frase del Gral San Martín: “El que se ahoga no repara en lo que se agarra”.

Cuando daba la impresión que Boudou estaba solo, la reina madre ordenó a sus súbditos salir a defenderlo, y así tanto la Cámpora como los kirchneristas lo hicieron a caballo de la confabulación, que es el único argumento que tienen los estrategas K: echarle la culpa a otros, los desestabilizadores de siempre, los medios no oficiales y sus cómplices. No podía ser de otra manera. Aimé político es un invento exclusivo de Cristina y ella es la responsable de cualquier acto del “elegido”. Así están echadas las cartas, en un acto de arrojo de Cristina, de cargar, si se comprueban las denuncias, con un costo político de magnitud incalculable. Pero ella, de todos modos, del tema ni una opinión, como si el caso no la tocara.

¿Cómo seguirá el asunto? Quién lo sabe. Dependerá de la investigación que realiza la justicia en busca de pistas y hechos que vinculen o no al desprestigiado ex liberal.

Mientras tanto, el antecesor en el cargo que hoy ostenta Boudou, en su residencia mendocina, medita con una pasmosa tranquilidad de conciencia. Él, que fuera repudiado por los K como traidor, por haber obrado según sus ideales, goza de la seguridad de que nunca fuera mínimamente involucrado por estos mismos detractores, como corrupto. Al contrario de su sucesor, hoy investigado. Si hay un tema fundamental y estrictamente necesario para que la República avance y se consolide, es que el poder político tiene que estar libre de toda sospecha sobre corrupción.

Ingenuidad o complicidad

Muchas de las leyes más importantes aprobadas por el Poder Legislativo y auspiciadas por el Poder Ejecutivo, contaron con el apoyo de algunos partidos de la oposición. A veces por motivos ideológicos, o para no quedar algunas provincias descolocadas en cuanto a la ayuda financiera de la reina Cristina, o para devolver favores y por varios otros motivos, que no es el caso analizar.

Los que apoyaron  de buena fe, ¿estarán arrepentidos o no? Veamos la ley sobre la desaparición de las AFJP. La utilización de los cuantiosos fondos derivados a la Anses, no fueron empleados en la mejora de los jubilados actuales y de los futuros, sino por el contrario se emplearon para reforzar a la alicaída caja K y poder seguir con el persistente y sostenido aumento del gasto público. Además, no se respetaron los derechos adquiridos de los aportantes al sistema perimido, que de la noche a la mañana, quedaron sin cobertura de acuerdo a la libre elección que habían hecho. Pero seguramente lo que esperaban los opositores era que esos recursos apropiados  fueran empleados en la misión que tiene que cumplir la Administradora de la Seguridad Social.

Otra ley, la de los medios. Casi nadie dudaba que lo lógico y racional es el dictado de una ley que regulara el complejo sistema de los medios de difusión, siempre dentro de las normas que fija la Constitución Nacional. Pero lo que resultó, aún teniendo la misma algo de positivo, que con el pretexto de terminar con los monopolios, finalmente fuera utilizada como casi único objetivo el de apoyar a los medios oficialistas, viejos o nuevos, y defenestrar a los opositores o independientes del poder K. Creo que no era el pensamiento de varios de los legisladores opositores que la apoyaron.

Otra ley, la de nacionalizar Aerolíneas Argentinas, para que la soberanía argentina vuelva a pleno en ese transporte, en el que solamente viajan el 5 % de la población. Y hoy con la gestión de los jóvenes camporistas, ocasiona una pérdida a los recursos nacionales de u$s 2.000.000 diarios, restando ese monto, por ejemplo, para beneficiar al sistema de transporte público terrestre utilizado mayoritariamente por el pueblo u otro destino más socialmente necesario. No creo que esos legisladores opositores que apoyaron estén contentos con ello.

Para colmo la primera y tercera ley originales y hoy modificadas, fueron dictadas durante el gobierno menemista, del que formaban parte el 95 % de funcionarios o legisladores que hoy conforman los cuadros políticos del kirchnerismo. Al final es algo lógico, que hoy Carlos Menem, el ex innombrable para los K, vive una luna de miel política, al parecer eterna, con el gobierno cristinista.

La última, el pase de los subtes a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Principalmente apoyada por los radicales. Nadie duda que la transferencia debería efectuarse, pero en las condiciones que establecen las leyes, es decir con los recursos necesarios para ello. Esto de transferir de prepo, aunque el gobierno PRO no estuvo muy inteligente al firmar el acta acuerdo, me hace recordar a las transferencias de los servicios públicos en la época del nefasto proceso militar, lo que se concretó a través de una resolución conjunta entre los Ministerios de Economía y del Interior, es decir, de Martínez de Hoz y Harguindeguy. Las Provincias, en general, habían anhelado esas transferencias. Pero lo dispuesto era sin los recursos necesarios, ya que en el caso de Obras Sanitarias de la Nación, los distritos provinciales, salvo la Capital Federal y Mendoza, tenían pérdidas en la explotación de esos servicios. El superávit  de la Capital alcanzaba a cubrir las pérdidas en las otras provincias. El entonces Interventor de Jujuy, General Urdapilleta había expresado  públicamente, antes de definirse la transferencia, que su opinión era contraria por que tendría que poner recursos para atender el servicio, y que lo que verdaderamente le interesaba era recibir fondos para ejecutar las obras necesarias para mantener  un servicio eficiente y ampliar su cobertura. De todos modos consiguió un monto importante para equipar al nuevo ente estatal provincial, que fue constituido por ex OSN y la Dirección de Agua Potable Provincial. Ambas transferencias buscaban un objetivo común principal, sacarse de encima las pérdidas que ocasionaban la prestación de esos servicios y transferir el problema a otras jurisdicciones.

Hay otra ley reciente, también apoyada por opositores y es la Reforma a la Carta Orgánica del Banco Central. Tal vez era una ley necesaria pero sujeta a un debate esclarecedor, pero no por lo que parece que es para tener más caja para evitar otra sintonía fina (ajuste).

Los opositores que apoyaron ideológicamente esas leyes, ¿se habrán dado cuenta que fueron traicionados en su buena fe?  Lo real es que quedaron como cómplices o como ingenuos, ya que tuvieron confianza en que los ejecutores de esos instrumentos legislativos lo harían para cumplir lo que en el fondo ideológico era un avance. Pero confiaron en un gobierno que niega la inflación, la inseguridad y la corrupción, es decir la realidad.  Y por último, si se comprueban las denuncias sobre Boudou, la Gran Jefa será, ¿cómplice o ingenua?

“Fue sin querer, queriendo”

El interminable y de nuevo agresivo e intolerante discurso de la Presidente, inaugurando las sesiones legislativas de este año, no aportó ningún tema novedoso ni sorpresivo, sino por el contrario, reafirma que la estrategia del kirchnerismo, o mejor dicho de la reina Cristina, tiene como rasgo saliente la improvisación y su apasionante personalismo.

Tres temas importantes no fueron tocados: inflación, seguridad y corrupción, seguramente por que aún no calaron en la sociedad, todavía entusiasmada por el “boom” consumista. Y otro tema importante, si mencionado, como el de los jubilados, pero equivocando conceptos, ya que los 23 aumentos concedidos a los jubilados y por un porcentaje que supera notablemente la inflación no oficial (los que cobran la mínima), no puede enmascarar la triste realidad: que la jubilación mínima de $ 1.684 la cobran casi el 80 % de los pasivos y que ese monto se encuentra por debajo de la línea de pobreza. El auto elogio a la política previsional queda descolocado, más al insistir, lo que es cierto, que en ese periodo nunca el sistema económico estuvo tan floreciente, lo que invalida los argumentos esgrimidos para vetar la ley conocida como del 82 % que acercaba a esa cantidad mayoritaria de jubilados a un mejor bienestar y evitaba el sufrimiento y la espera de por lo menos 7 años, de casi todos los restantes pasivos que necesitan irremediablemente recurrir a la justicia para que la ANSES cumpla lo que dictaminó la Corte Suprema de Justicia.

Algo inusual y positivo ocurrió.  En un breve lapso la Presidenta volvió sobre sus pasos y resolvió aplacar el tema Malvinas ofreciendo más vuelos de Aerolíneas a las islas y devolvió a la Policía  Federal la custodia de la seguridad en los subtes. Pero siguen los “males”: la tragedia en Once que por ahora costó el cargo al fiel Schiavi; las denuncias sobre Boudou; los improperios lanzados por CFK contra sus ex queridos docentes, haciéndose eco de argumentos de tinte reaccionario; la creciente falta de insumos por las trabas a la importación de insumos necesarios para la producción, el plan X de Gendarmería para espiar líderes sociales, la ley antiterrorista; la actuación de los jóvenes camporistas bien vestiditos y con buenos sueldos, pero con una marcada incapacidad de gestión, salvo algunos pocos; el proyecto para utilizar las reservas del Banco Central para cubrir los desequilibrios fiscales; la “guerra” declarada contra el jefe de la ciudad y otros hechos que juegan en contra de la imagen presidencial.

Un anuncio de Cristina, con bombos y platillos provocó que los conocidos de siempre se pusieran de pie para aclamarla. Era el proyecto de ley que remitió a la Legislatura nacional para que apruebe el acta de la transferencia de los subtes firmada con la Ciudad. En esto coincide con el “odiado” Mauricio que expresó contundentemente que la transferencia recién se concretará cuando la Legislatura de la CABA  apruebe la mencionada acta. Teniendo en cuenta la composición de ambos poderes, la Nación aprobará el acta y la Ciudad no. Es decir estamos a fojas cero. Lo que la Presidente tendría que hacer es conceder la reunión solicitada por Macri, por todos los medios posibles y sin contestación y llegar a un acuerdo razonable para las dos jurisdicciones y así tranquilizar y asegurar a la gente que utiliza masivamente ese medio de transporte que se tomaran todas las acciones necesarias para prestar un servicio eficiente. Para colmo en el susodicho proyecto imprevista y unilateralmente se transfieren los colectivos a la ciudad de Buenos Aires, lo que demuestra que el poder K necesita con urgencia reducir los subsidios y que otro disponga los aumentos, para quedar a salvo del costo político que una medida de tal índole traería.

El Gobierno K está inquieto. Las últimas encuestas reflejan una disminución de la popularidad de la Presidente levemente por debajo del 50 %, lo que parecía surrealista hace solamente dos meses.

Todo lo actuado por la gestión K, no “fue sin querer”, fue “queriendo”. Por el contrario la figura de Mauricio Macri, ante la orfandad de líderes de la oposición, emerge, por ahora lentamente, pero emerge en fin, y se sitúa como  el político opositor mejor posicionado. En parte, “sin querer” por que parece que CFK es la que con su ataque persistente al jefe de la Ciudad, lo agranda y “queriendo” por cuanto la gestión de MM, lo está demostrando. Algunos hechos: El casi perfecto accionar del SAME en la tragedia ferroviaria, que demuestra que por atrás del resultado, hubo una organización que se basó y estudió los errores cometidos en USA cuando la explosión de las torres gemelas y la realización, entre otras acciones del simulacro de catástrofes llevadas a cabo por la Ciudad. El arreglo con los docentes capitalinos, cuando la Nación unilateralmente termina con las paritarias. El aumento de los impuestos que fueron mayores a las personas de mayor poder adquisitivo. El rechazo, tras algunas dudas, de la transferencia del subte, si la Nación no se hace cargo de las deudas y de la vigilancia policial, es decir si no se llega a un acuerdo. En definitiva la Ciudad corrió por izquierda a los seudos progresistas K.

En homenaje al inolvidable y aún hoy vigente Chavo del 8, que trajera a grandes y chicos infinitas alegrías, y trayendo algo de humor al panorama político argentino, sin ofender a nadie, Mauricio está pareciéndose al simpático Chavo por que el aumento de su prestigio fue “sin querer, queriendo”, y porque domina la escena, y ¿a quien se parecerá doña Florinda?, que no se cansa de propinar sonoras bofetadas a don Ramón, que dicen algunos, si las cosas siguen así, sería el pueblo.

La ausencia que duele

“Una vida feliz no consiste en la ausencia, sino en el dominio de las dificultades” (Helen Keller)

Cuando falleció imprevistamente el ex Presidente Néstor Kichrner, toda la sociedad se conmovió, ya sean admiradores o adversarios del modelo K, y principalmente “el pueblo”, que acompañó con su presencia física y/o espiritual a la actual mandataria. Ante el terrible hecho que ocasionó 51 muertos, se esperaba, en un acto de reciprocidad por parte de Cristina, acompañar a las familias que sufrieron la pérdida de un ser querido, para mitigar en algo su irreparable dolor e impotencia. Más, como Presidente de todos los argentinos (como le gusta decir) era su obligación estar junto a esos atribulados ciudadanos para solidarizarse con su presencia, o por lo menos con su palabra, y no como ocurrió, con un comunicado formalmente protocolar, que quita humanidad a su figura.

Por eso sorprendió (aunque los antecedentes hacían posible que CFK adoptara esta postura) que la Presidente “brille por su ausencia” en la tragedia del Once que conmocionó a la ciudadanía argentina. Es su estilo; así como le gusta aparecer en cuanta ocasión se presente para anunciar obras, recordar hechos, anunciar acciones de gobierno, etc., hace “mutis por el foro” cuando se presentan hechos considerados desagradables que pueden afectar la gestión K. El Poder Ejecutivo busca no hacerse responsable ni mínimamente de los mismos, sino que considera que son ajenos a su accionar y que es víctima de ellos (pretende ser querellante en la tragedia ferroviaria).

Cuando sucedió el impactante enterramiento de los mineros chilenos, por el contrario, el Presidente Piñera, estuvo en el lugar del hecho, sin medir las consecuencias, ante la incertidumbre que el operativo de salvataje montado tuviera éxito. Felizmente todo resulto bien y el mandatario chileno se vistió de estadista.

Voces periodísticas, que hasta hoy fueron incondicionalmente fieles al modelo K, hicieron conocer, modestamente en algunos casos y en otros más directamente, sus críticas negativas a la gestión en materia ferroviaria del gobierno K, antes de la tragedia, aunque centrando sus dardos en el “chivo expiatorio” Schiavi, que es sin duda el principal responsable, pero sin percibir y no decir una palabra que el susodicho responde al ministro De Vido y por ende a la Presidente. De todos modos, de una uniformidad absoluta de la prensa adicta se está pasando lentamente a criticar, por ahora, los errores que causan verdadera indignación en el pueblo (sin distinción de banderías políticas). Ojalá que este criterio de los periodistas K se mantenga y amplíe, para beneficio del país.

Los irresponsables de siempre

Cada acto en que interviene un ser humano, tiene responsables, para bien o para mal. Pero en nuestra Argentina, parece ser que esa palabra tiene como único objeto, sobretodo en la administración pública, cobrar más y mejores salarios, pero jamás ser verdaderamente el responsable de las acciones que emprendieron. Hasta el más modesto de los empleados tiene implícita la responsabilidad, más cuando los cargos son de conducción y más cuando son políticos. A mayor cargo, más sueldo y por ende más responsabilidad. Pero el concepto no solamente debe proclamarse en los éxitos sino también en los fracasos.

En gobiernos anteriores, esta falta de responsabilidad también estaba presente, pero el actual sigue ese derrotero y aumentado. La tragedia anunciada del terrible hecho que costó cincuenta vidas y más de setecientos heridos, no fue un accidente, sino la consecuencia lógica de una errada política en materia de trasporte y en particular del transporte ferroviario del área metropolitana. La generalidad de los funcionarios políticos creen, que con la concreción de las obras públicas su responsabilidad ha terminado, cuando en realidad recién comienza: hay que ponerla en funcionamiento, con personal idóneo y mantenerla y operarla eficientemente para que cumpa su finalidad en toda su vida útil. Y muchos creen que los gastos de mantenimiento preventivo y predictivo son gastos superfluos y que solamente debe intervenirse en la rotura, ya que las tarifas no alcanzan a cubrir ese costo. Pero el responsable de fijar las tarifas en los servicios públicos es el gobierno de turno y si por motivos sociales u otros no adoptan los valores reales, tiene la obligación de subsidiar a los prestadores para que realicen las tareas de mantenimiento y operación adecuadamente y si dan esos recursos controlar que los mismos sean destinados para ese fin.

La causa del desastre ferroviario ocurrido en Once es consecuencia directa de la falta de mantenimiento de la infraestructura y de la maquinaria existente y el responsable directo de ello es la empresa TBA, amiga del poder K y la Secretaría de Transporte de la Nación, el Ministerio de Planificación del cual depende y la Presidencia de la República, que tenían y tienen la ineludible obligación de dictar las políticas en materia de transporte, controlar un servicio monopólico, y tomar todas las acciones correctivas necesarias para prestar un buen servicio público. Que es justamente lo que no se hizo. Por lo tanto hay responsables, directos e indirectos, los principales: el grupo Cirigliano por Trenes de Buenos Aires (TBA), y Schiavi, De Vido y CFK. Unos serán operativos y otros políticos, pero responsables en fin. La justicia tiene la obligación de dilucidar el grado de responsabilidad civil y penal y el poder legislativo el deber de determinar la responsabilidad política. El gobierno K, como es su costumbre, dirá que no tiene responsabilidad en la tragedia, que el culpable es el Grupo Clarín o algún otro enemigo.

Pese al gran dolor de los familiares de las víctimas y la consternación de la sociedad argentina, merece destacarse como un hecho positivo la actuación de la Policía Federal, Bomberos, Policía Metropolitana, SAME, hospitales y otras instituciones, que olvidando desencuentros y peleas de sus superiores, trabajaron coordinadamente y eficientemente para el éxito del operativo montado post tragedia, en medio del dolor generalizado.

Cuando sucedió la tragedia de Cromañón, la legislatura porteña, hizo el juicio político al ex jefe de Gobierno Aníbal Ibarra y lo destituyó. ¿Qué hará la legislatura nacional? Los partidos políticos que aprobaron la mencionada destitución, ¿seguirán con esa convicción?

Mientras el país seguirá, en pocos días, debatiendo temas, en donde la incoherencia y la falta de sentido común, son el factor común de los mismos. Parece que la protesta social se criminaliza, a pesar que era un paradigma de Néstor no hacerlo. El gobierno pone a la soberanía de las Islas Malvinas como un tema a resolver en el corto plazo, cuando la solución es a largo plazo. El niño ex mimado por la reina, Boudou, con su sobrepeso puesto de manifiesto infraganti en una fotografía, permanece incólume ante la formal acusación de estar vinculado a los negocios de Ciccone Calcográfica con el gobierno. El aumento de salarios a los legisladores nacionales, que la más suave de las críticas es decir que fue inoportuno. EL cambio de posición del gobierno K en cuestiones ambientales, de anti papelera a favor de la minería a cielo abierto. El poder K minimiza los resultados nefastos de la sequía, ante la queja de los principales afectados: los pequeños productores. Los elogios a Recalde por parte de la Presidente, luego de haber defenestrado la gestión del mismo al frente de Aerolíneas. La aguda falta de naftas en el norte del país, sin un principio de solución. El silencio exasperante de casi toda la comunidad política opositora.

Estos son algunos de los temas que preocupan a los ciudadanos, principalmente por que, los responsables de dirimir los mismos actúan como irresponsables. Ojala los políticos, dirigentes y ciudadanos a quienes les competen esos hechos, asuman su responsabilidad.

De vivos y de avivadas

La Presidente, mejor dicho la Reina Cristina, más reina que nunca, reapareció luego del “falso positivo”, con su habitual modo de actuar, rodeada de la Corte de súbditos, deseosos de complacerla, con risas y aplausos ante cualquier referencia, importante o no, que desgranó esa tarde del regreso triunfal. El dominio absoluto del poder, aún en su ausencia física, solo compartido con su hijo Máximo y unos pocos colaboradores, demuestran que su desconfianza a sus funcionarios sigue latente, y que como dijera su ex socio y hoy uno de sus principales enemigos, el camionero Hugo, son “Chirolitas”. Aunque las últimas noticias indican que el paro anunciado queda en la nada, por cuanto el gobierno arregló con el mandamás de la CGT. Para comprender algo de esto, recomiendo ver una muy buena película “Secreto de Estado”, dirigida por George Clooney y protagonizada por éste, Ryan Gosling y otros destacados artistas.
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“Le tengo rabia al silencio…”

El final del año recientemente fenecido y el comienzo del 2012 se llenaron de acontecimientos políticos sin solución de continuidad y algunos de ellos dejaron perpleja a la ciudadanía.

El hecho que conmovió a la sociedad, es el relato de la, en primera instancia, “terrible” enfermedad que padecía nuestra señora Presidente, y que finalmente, para alivio de todos y en especial de Cristina, resultara “falso positivo” lo informado en el primer comunicado efectuado por la Unidad Médica Presidencial. Hoy el cáncer es una enfermedad, como cualquier otra, que puede provocar la muerte, pero que cada vez más, debido a los adelantos científicos, detectado a tiempo, es decir sin propagación o recién iniciada ésta, su tratamiento tiene las mayores probabilidades de éxito.

CFK en una revisación de rutina, y biopsia mediante, es informada de su mal. La sensación que experimentó es no deseable a ninguna persona, sobretodo por cuanto no tenía la menor sospecha o síntoma sobre lo diagnosticado. Es distinto el caso, de la persona que viene con problemas y a veces la detección del mal, quita la incertidumbre (que es el peor  estado humano) y se cobra fuerzas para enfrentar la enfermedad. Es totalmente comprensible, la “bronca” que pudo tener Cristina cuando se le avisó sobre la inexistencia del carcinoma (y un alivio al mismo tiempo), ya que el mal momento vivido no será olvidado fácilmente. Todo ocurrido por una mala comunicación y/o coordinación entre el equipo médico actuante y el de la Presidente y por una evidente falta de profesionalidad en los responsables de dar la información oficial. De todos modos, lo importante es que, para todos, la Presidenta estará en plenas  condiciones para gestionar por cuatro años complicados.
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