Los irresponsables de siempre

Cada acto en que interviene un ser humano, tiene responsables, para bien o para mal. Pero en nuestra Argentina, parece ser que esa palabra tiene como único objeto, sobretodo en la administración pública, cobrar más y mejores salarios, pero jamás ser verdaderamente el responsable de las acciones que emprendieron. Hasta el más modesto de los empleados tiene implícita la responsabilidad, más cuando los cargos son de conducción y más cuando son políticos. A mayor cargo, más sueldo y por ende más responsabilidad. Pero el concepto no solamente debe proclamarse en los éxitos sino también en los fracasos.

En gobiernos anteriores, esta falta de responsabilidad también estaba presente, pero el actual sigue ese derrotero y aumentado. La tragedia anunciada del terrible hecho que costó cincuenta vidas y más de setecientos heridos, no fue un accidente, sino la consecuencia lógica de una errada política en materia de trasporte y en particular del transporte ferroviario del área metropolitana. La generalidad de los funcionarios políticos creen, que con la concreción de las obras públicas su responsabilidad ha terminado, cuando en realidad recién comienza: hay que ponerla en funcionamiento, con personal idóneo y mantenerla y operarla eficientemente para que cumpa su finalidad en toda su vida útil. Y muchos creen que los gastos de mantenimiento preventivo y predictivo son gastos superfluos y que solamente debe intervenirse en la rotura, ya que las tarifas no alcanzan a cubrir ese costo. Pero el responsable de fijar las tarifas en los servicios públicos es el gobierno de turno y si por motivos sociales u otros no adoptan los valores reales, tiene la obligación de subsidiar a los prestadores para que realicen las tareas de mantenimiento y operación adecuadamente y si dan esos recursos controlar que los mismos sean destinados para ese fin.

La causa del desastre ferroviario ocurrido en Once es consecuencia directa de la falta de mantenimiento de la infraestructura y de la maquinaria existente y el responsable directo de ello es la empresa TBA, amiga del poder K y la Secretaría de Transporte de la Nación, el Ministerio de Planificación del cual depende y la Presidencia de la República, que tenían y tienen la ineludible obligación de dictar las políticas en materia de transporte, controlar un servicio monopólico, y tomar todas las acciones correctivas necesarias para prestar un buen servicio público. Que es justamente lo que no se hizo. Por lo tanto hay responsables, directos e indirectos, los principales: el grupo Cirigliano por Trenes de Buenos Aires (TBA), y Schiavi, De Vido y CFK. Unos serán operativos y otros políticos, pero responsables en fin. La justicia tiene la obligación de dilucidar el grado de responsabilidad civil y penal y el poder legislativo el deber de determinar la responsabilidad política. El gobierno K, como es su costumbre, dirá que no tiene responsabilidad en la tragedia, que el culpable es el Grupo Clarín o algún otro enemigo.

Pese al gran dolor de los familiares de las víctimas y la consternación de la sociedad argentina, merece destacarse como un hecho positivo la actuación de la Policía Federal, Bomberos, Policía Metropolitana, SAME, hospitales y otras instituciones, que olvidando desencuentros y peleas de sus superiores, trabajaron coordinadamente y eficientemente para el éxito del operativo montado post tragedia, en medio del dolor generalizado.

Cuando sucedió la tragedia de Cromañón, la legislatura porteña, hizo el juicio político al ex jefe de Gobierno Aníbal Ibarra y lo destituyó. ¿Qué hará la legislatura nacional? Los partidos políticos que aprobaron la mencionada destitución, ¿seguirán con esa convicción?

Mientras el país seguirá, en pocos días, debatiendo temas, en donde la incoherencia y la falta de sentido común, son el factor común de los mismos. Parece que la protesta social se criminaliza, a pesar que era un paradigma de Néstor no hacerlo. El gobierno pone a la soberanía de las Islas Malvinas como un tema a resolver en el corto plazo, cuando la solución es a largo plazo. El niño ex mimado por la reina, Boudou, con su sobrepeso puesto de manifiesto infraganti en una fotografía, permanece incólume ante la formal acusación de estar vinculado a los negocios de Ciccone Calcográfica con el gobierno. El aumento de salarios a los legisladores nacionales, que la más suave de las críticas es decir que fue inoportuno. EL cambio de posición del gobierno K en cuestiones ambientales, de anti papelera a favor de la minería a cielo abierto. El poder K minimiza los resultados nefastos de la sequía, ante la queja de los principales afectados: los pequeños productores. Los elogios a Recalde por parte de la Presidente, luego de haber defenestrado la gestión del mismo al frente de Aerolíneas. La aguda falta de naftas en el norte del país, sin un principio de solución. El silencio exasperante de casi toda la comunidad política opositora.

Estos son algunos de los temas que preocupan a los ciudadanos, principalmente por que, los responsables de dirimir los mismos actúan como irresponsables. Ojala los políticos, dirigentes y ciudadanos a quienes les competen esos hechos, asuman su responsabilidad.

De vivos y de avivadas

La Presidente, mejor dicho la Reina Cristina, más reina que nunca, reapareció luego del “falso positivo”, con su habitual modo de actuar, rodeada de la Corte de súbditos, deseosos de complacerla, con risas y aplausos ante cualquier referencia, importante o no, que desgranó esa tarde del regreso triunfal. El dominio absoluto del poder, aún en su ausencia física, solo compartido con su hijo Máximo y unos pocos colaboradores, demuestran que su desconfianza a sus funcionarios sigue latente, y que como dijera su ex socio y hoy uno de sus principales enemigos, el camionero Hugo, son “Chirolitas”. Aunque las últimas noticias indican que el paro anunciado queda en la nada, por cuanto el gobierno arregló con el mandamás de la CGT. Para comprender algo de esto, recomiendo ver una muy buena película “Secreto de Estado”, dirigida por George Clooney y protagonizada por éste, Ryan Gosling y otros destacados artistas.
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“Le tengo rabia al silencio…”

El final del año recientemente fenecido y el comienzo del 2012 se llenaron de acontecimientos políticos sin solución de continuidad y algunos de ellos dejaron perpleja a la ciudadanía.

El hecho que conmovió a la sociedad, es el relato de la, en primera instancia, “terrible” enfermedad que padecía nuestra señora Presidente, y que finalmente, para alivio de todos y en especial de Cristina, resultara “falso positivo” lo informado en el primer comunicado efectuado por la Unidad Médica Presidencial. Hoy el cáncer es una enfermedad, como cualquier otra, que puede provocar la muerte, pero que cada vez más, debido a los adelantos científicos, detectado a tiempo, es decir sin propagación o recién iniciada ésta, su tratamiento tiene las mayores probabilidades de éxito.

CFK en una revisación de rutina, y biopsia mediante, es informada de su mal. La sensación que experimentó es no deseable a ninguna persona, sobretodo por cuanto no tenía la menor sospecha o síntoma sobre lo diagnosticado. Es distinto el caso, de la persona que viene con problemas y a veces la detección del mal, quita la incertidumbre (que es el peor  estado humano) y se cobra fuerzas para enfrentar la enfermedad. Es totalmente comprensible, la “bronca” que pudo tener Cristina cuando se le avisó sobre la inexistencia del carcinoma (y un alivio al mismo tiempo), ya que el mal momento vivido no será olvidado fácilmente. Todo ocurrido por una mala comunicación y/o coordinación entre el equipo médico actuante y el de la Presidente y por una evidente falta de profesionalidad en los responsables de dar la información oficial. De todos modos, lo importante es que, para todos, la Presidenta estará en plenas  condiciones para gestionar por cuatro años complicados.
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Libertad en peligro

Nadie puede negar que la Presidente posee una capacidad oratoria notable. Pero cuando ese don es utilizado muy seguido, a cada rato, en cuanta inauguración o reinauguración o cualquier otro motivo para hablar encuentre, comienzan a surgir algunas críticas razonables. La repetición habitual de gags, mohines, preguntas estudiadas a sus ministros para que confirman las cifras que graciosamente vuelca a la audiencia, el dedo levantado como un signo ligero de autoritarismo, su “cancherismo”, sus retos a los que no comulgan con su pensamiento, y todo esto rodeado de un auditorio tipo “claque” que aplaude o se ríe entusiastamente con lo que dice, llevan a pasar de una situación de original y sincera admiración a una de cansancio y aburrimiento.

Para no ir muy atrás, a partir del discurso de la reasunción del alto cargo que ostenta hasta el discurso con motivo de la inauguración de una oficina de la ANSES en Lomas de Zamora, se puede apreciar todo lo expresado. Para colmo, la cadena oficial transmitió este acto, y la expectativa que se había creado entre los sufridos jubilados, muchos de los cuales todavía creen en los Reyes Magos, de que haría algún anuncio que favoreciera a los mismos, se llevaron un chasco. No está mal, que después de casi 9 años de inacción en el tema, el gobierno K haya dispuesto que los préstamos que se daban a jubilados, con descuentos por planilla, a intereses usurarios, se rebajara a una tasa de referencia del Banco Nación más un 5 %, con lo que el interés será del 35 al 40 %, que si bien es notablemente inferior al cobrado hasta ahora, dista de ser satisfactorio, más aún si nos enteramos que la ANSES presta al gobierno K sumas importantes al 7 %. Es preocupante, pero no sorprendente, ya que es la continuación de una política previsional perversa, que somete a un 75 % del universo de jubilados a un salario inferior al límite real de la pobreza.
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De fieles y leales

Viniendo de Salta el domingo 4 y deseoso de llegar para ver, por lo menos el segundo tiempo del partido en que Boca Juniors se clasificó campeón, y hasta que empezará la transmisión radial del cotejo, me puse a escuchar al Dúo Salteño, es decir a Chacho Echenique y a Patricio Jiménez.

Y así pasaron entre otras joyas musicales Viene Clareando, Si Llega a Ser Tucumana, Blanco y Azul, La Pomeña, Balderrama, Juan del Monte y todas del CD. A cual más impecable. Este dúo hizo época en una modalidad poco empleada y cuyos antecedentes más cercanos se remontan a las décadas del cuarenta y cincuenta del siglo pasado, cuando nos acordamos de los célebres Martínez – Ledesma y Benítez – Pacheco. Desde ese tiempo a la actualidad, no surgieron dúos folclóricos de la calidad artística y sentimental de los salteños. La conjunción perfecta de las voces, la voz excepcional del Chacho y el acompañamiento ideal de la segunda voz de Patricio, cobran un protagonismo individual y una conjunción de tal belleza que enaltece a la canción folclórica. El falsete único y notable de Echenique y la guitarra y los arreglos de Jiménez y en ocasiones acompañados por el piano inigualable del Cuchi Leguizamón, creador del dúo en 1967, dan como resultado algo parecido a la perfección total, todo rodeado de la simplicidad emergente de los artistas y a su sentida compenetración con los autores de tan bellas páginas. Hoy, muerto Patricio en el 2009, viven eternamente en el sentir popular. En este año se produjo la reaparición de Echenique como solista, seguramente ante la imposibilidad de reeditar a su inolvidable y leal excompañero.
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Cuando el ajuste se llama sintonía fina

En algunos aparatos de radio algo veteranos, se sintonizaba una determinada emisora y para aclarar el sonido se recurría a la función “sintonía fina”. La Presidente se refirió días pasados, en la UIA, a que llegó el tiempo de la sintonía fina, en que los entendedores creían ver que había llegado la hora de profundizar el “modelo”. Una de dos, o el gobierno no sintonizó bien la emisora elegida o la máxima autoridad nacional quiso decir otra cosa.

Las últimas medidas adoptadas por el poder K, referentes al dólar, a los subsidios y a Aerolíneas Argentinas, demuestran inequívocamente, que la palabra a usar era la nefasta “ajuste”, que como ocurrió con la otra maldita palabra “inflación”, no puede ser pronunciada en el léxico kirchnerista, por lo menos por ahora. También en la reunión con la UIA, la reina Cristina, pronunció directamente la palabra inflación, reconociendo que la misma existe, aunque por ahora, según los valores del tristemente desprestigiado INDEC.
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La revolución K

Por fin se desveló el misterio. Si bien el peronismo fue liberal medio salvaje durante el poder menemista, el peronismo actual krichnerista se debate para ser progresista como lo querrían casi todos sus seguidores, o conservador popular y algo liberal  como lo dicen casi todos sus contreras.

Ni lo uno, ni lo otro. El poder K es revolucionario. Por supuesto sin tirar ni un solo tiro, si no por dos hechos que se registraron últimamente, y que definen toda su doctrina revolucionaria y además única en el mundo actual y en el pasado.

Los subsidios son una herramienta económica de singular importancia siempre y cuando sean concedidos “en su medida y armoniosamente” como dijera alguien que es recordado u olvidado por los K, según su conveniencia. Además deben regir durante un periodo de tiempo determinado y mientras dure la excepcionalidad  que motivó su otorgamiento. Y mejor, salvo algunos casos muy puntuales, tienen que ser concedidos en forma directa a los verdaderos necesitados, para evitar discrecionalidades, abusos e injusticias, y seguidos estrictamente para que cesen cuando los motivos hayan desaparecido.
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