El interminable y de nuevo agresivo e intolerante discurso de la Presidente, inaugurando las sesiones legislativas de este año, no aportó ningún tema novedoso ni sorpresivo, sino por el contrario, reafirma que la estrategia del kirchnerismo, o mejor dicho de la reina Cristina, tiene como rasgo saliente la improvisación y su apasionante personalismo.
Tres temas importantes no fueron tocados: inflación, seguridad y corrupción, seguramente por que aún no calaron en la sociedad, todavía entusiasmada por el “boom” consumista. Y otro tema importante, si mencionado, como el de los jubilados, pero equivocando conceptos, ya que los 23 aumentos concedidos a los jubilados y por un porcentaje que supera notablemente la inflación no oficial (los que cobran la mínima), no puede enmascarar la triste realidad: que la jubilación mínima de $ 1.684 la cobran casi el 80 % de los pasivos y que ese monto se encuentra por debajo de la línea de pobreza. El auto elogio a la política previsional queda descolocado, más al insistir, lo que es cierto, que en ese periodo nunca el sistema económico estuvo tan floreciente, lo que invalida los argumentos esgrimidos para vetar la ley conocida como del 82 % que acercaba a esa cantidad mayoritaria de jubilados a un mejor bienestar y evitaba el sufrimiento y la espera de por lo menos 7 años, de casi todos los restantes pasivos que necesitan irremediablemente recurrir a la justicia para que la ANSES cumpla lo que dictaminó la Corte Suprema de Justicia.
Algo inusual y positivo ocurrió. En un breve lapso la Presidenta volvió sobre sus pasos y resolvió aplacar el tema Malvinas ofreciendo más vuelos de Aerolíneas a las islas y devolvió a la Policía Federal la custodia de la seguridad en los subtes. Pero siguen los “males”: la tragedia en Once que por ahora costó el cargo al fiel Schiavi; las denuncias sobre Boudou; los improperios lanzados por CFK contra sus ex queridos docentes, haciéndose eco de argumentos de tinte reaccionario; la creciente falta de insumos por las trabas a la importación de insumos necesarios para la producción, el plan X de Gendarmería para espiar líderes sociales, la ley antiterrorista; la actuación de los jóvenes camporistas bien vestiditos y con buenos sueldos, pero con una marcada incapacidad de gestión, salvo algunos pocos; el proyecto para utilizar las reservas del Banco Central para cubrir los desequilibrios fiscales; la “guerra” declarada contra el jefe de la ciudad y otros hechos que juegan en contra de la imagen presidencial.
Un anuncio de Cristina, con bombos y platillos provocó que los conocidos de siempre se pusieran de pie para aclamarla. Era el proyecto de ley que remitió a la Legislatura nacional para que apruebe el acta de la transferencia de los subtes firmada con la Ciudad. En esto coincide con el “odiado” Mauricio que expresó contundentemente que la transferencia recién se concretará cuando la Legislatura de la CABA apruebe la mencionada acta. Teniendo en cuenta la composición de ambos poderes, la Nación aprobará el acta y la Ciudad no. Es decir estamos a fojas cero. Lo que la Presidente tendría que hacer es conceder la reunión solicitada por Macri, por todos los medios posibles y sin contestación y llegar a un acuerdo razonable para las dos jurisdicciones y así tranquilizar y asegurar a la gente que utiliza masivamente ese medio de transporte que se tomaran todas las acciones necesarias para prestar un servicio eficiente. Para colmo en el susodicho proyecto imprevista y unilateralmente se transfieren los colectivos a la ciudad de Buenos Aires, lo que demuestra que el poder K necesita con urgencia reducir los subsidios y que otro disponga los aumentos, para quedar a salvo del costo político que una medida de tal índole traería.
El Gobierno K está inquieto. Las últimas encuestas reflejan una disminución de la popularidad de la Presidente levemente por debajo del 50 %, lo que parecía surrealista hace solamente dos meses.
Todo lo actuado por la gestión K, no “fue sin querer”, fue “queriendo”. Por el contrario la figura de Mauricio Macri, ante la orfandad de líderes de la oposición, emerge, por ahora lentamente, pero emerge en fin, y se sitúa como el político opositor mejor posicionado. En parte, “sin querer” por que parece que CFK es la que con su ataque persistente al jefe de la Ciudad, lo agranda y “queriendo” por cuanto la gestión de MM, lo está demostrando. Algunos hechos: El casi perfecto accionar del SAME en la tragedia ferroviaria, que demuestra que por atrás del resultado, hubo una organización que se basó y estudió los errores cometidos en USA cuando la explosión de las torres gemelas y la realización, entre otras acciones del simulacro de catástrofes llevadas a cabo por la Ciudad. El arreglo con los docentes capitalinos, cuando la Nación unilateralmente termina con las paritarias. El aumento de los impuestos que fueron mayores a las personas de mayor poder adquisitivo. El rechazo, tras algunas dudas, de la transferencia del subte, si la Nación no se hace cargo de las deudas y de la vigilancia policial, es decir si no se llega a un acuerdo. En definitiva la Ciudad corrió por izquierda a los seudos progresistas K.
En homenaje al inolvidable y aún hoy vigente Chavo del 8, que trajera a grandes y chicos infinitas alegrías, y trayendo algo de humor al panorama político argentino, sin ofender a nadie, Mauricio está pareciéndose al simpático Chavo por que el aumento de su prestigio fue “sin querer, queriendo”, y porque domina la escena, y ¿a quien se parecerá doña Florinda?, que no se cansa de propinar sonoras bofetadas a don Ramón, que dicen algunos, si las cosas siguen así, sería el pueblo.