Archivo mensual: octubre 2012

El objetivo errado

¿Cuál es el objetivo prioritario del gobierno de la reina Cristina? Será reconocer la verdadera inflación, no la del INDEC, y adoptar un plan de acción para bajar la misma a niveles de nuestros exitosos amigos de Brasil, Uruguay, Chile, Colombia, Perú, etc.; o será comprometerse al respeto republicano irrestricto a la Justicia y a no presionar a la misma ni al Consejo de la Magistratura; o será emprender una lucha frontal contra la corrupción en todos los ámbitos; o será evitar la división de la sociedad que hoy existe por calificar de destituyentes o golpistas, a los que piensan distinto; o el combate integral contra la inseguridad; o la disminución progresiva de subsidios en general y a las empresa públicas deficitarias por más de 30.000 millones de pesos anuales; o revisar el fracaso de la política energética; o el fracaso de la política de transporte, donde el hecho relevante fue la tragedia de Once; o adoptar políticas coherentes para conseguir inversiones para el país y para cumplir el plan de 37.000 millones de dólares en cinco años para YPF; o será racionalizar el déficit fiscal en paulatino aumento; o eliminar el cepo o las restricciones al dólar; o aumentar el mínimo de las jubilaciones y cumplimentar  con lo dictaminado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación para con los jubilados comprendidos y a no apelar los fallos favorables a los pasivos y a abonar las sentencias en tiempo y forma; o será aumentar significativamente la industrialización que solo alcanza el 15 % del PBI; o crear una política favorable al desarrollo agrícola sustentable; o incrementar significativamente la calidad de la enseñanza primaria y secundaria; o será adoptar una política para logra una efectiva distribución del ingreso; o disminuir verdaderamente la pobreza y la indigencia, como lo hizo Brasil; o no favorecer indiscriminadamente y sin control a las organizaciones sociales amigas del gobierno; o aumentar significativamente el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias y estudiar su eliminación progresiva en sueldos y jubilaciones; o que sus funcionarios sean competentes y capaces y no meros títeres de la Presidente; o no presionar a gobernadores y a tener un accionar realmente federal con las provincias; o tener una política exterior seria y digna; o escuchar todas las opiniones de todos los sectores y ciudadanos de la República; o evitar  el pago en pesos de las obligaciones en dólares de la nación y/o de las Provincias (caso Chaco); o será evitar papelones como los de Harvard, Fragata Libertad; o solucionar los salarios de las fuerzas de seguridad y evitar lo sucedido con la Gendarmería y la Prefectura; etc., etc..
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El gran tropezón

Si bien pasaron varios días del hecho, los comentarios sobre el mismo siguen. La furia de la reina Cristina, luego de su actuación en las Universidades de Georgetown y Harvard, fue incomensurable, con los organizadores – asesores K (Abal Medina, Timmerman y el embajador en Estados Unidos) que idearon los encuentros con estudiantes y jóvenes graduados de esos claustros. Ella, acostumbrada a no dar conferencias de prensa ni a contestar ningún tipo de preguntas, sino solamente en lanzar sus monólogos rodeada de fieles militantes camporistas y de organizaciones amigas, funcionarios, fanáticos y otros, unidos, como común denominador, en la actitud de aplaudir y reírse de cualquiera expresión o intento de humor o gesto que haga la Presidente, no pudo concebir el motivo por el cual no exigieron a las autoridades universitarias que mantuvieran sus reglas de juego, que son inalterables y sagradas, y por esa causa resultara un fracaso su paso por las mencionadas universidades de USA.
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