Archivo mensual: agosto 2015

La desidia e incapacidad al desnudo

Inundaciones Buenos AiresEl fracaso más evidente del cristi – kirchnerismo es no haber engendrado, tras 12 años de absoluto poder, un candidato propio, y haber tenido que apoyar a uno, el desconfiable e impretérrito Daniel Scioli que, tras ser un ardiente militante y funcionario de los ex presidentes Menem, Duhalde y Rodríguez Saa, culmina su raid siendo devoto fiel a Néstor Kirchner y a Cristina.

Pese al mal trato recibido por parte de los K, desde su inicio como vicepresidente, su constancia rodeada de una falta de dignidad ante ello, lo posesionó ante buena parte de la opinión pública como un K moderado y de finos modales, que siguiendo el rumbo político del conservadurismo populista  de sus patrones,  podría captar a sectores de una sociedad indecisa, ante la falta de alternativas ofrecidas por parte de una oposición, en general, ajena a la realidad.

Cuando la ideología apretadora del poder K, deja a la provincia de Buenos Aires, sin los recursos adicionales que provenían, como una especie de compensación, por haber sufrido una disminución de los recursos coparticipables, el espíritu sumiso y obsecuente, del ya Gobernador de la mayor provincia del país, le impide protestar por ello, y callado, para compensar en algo ese desequilibrio económico financiero de la provincia, aumenta los impuestos, pero eso no impide que disminuyan los recursos destinados a obras nuevas de infraestructura e inclusive a trabajos de mantenimiento y mejoramiento de las existentes, resultando un deterioro en escuelas hospitales, rutas, sistemas hídricos, etc., etc., así con una pobre gestión en salud, educación, inseguridad y lucha frontal contra el narcotráfico.

Sin embargo, y vaya paradoja, el gobierno nacional, ante tan lamentable gestión provincial, destina más de 8 millones de planes sociales a la población, para mitigar en algo, esa cómplice inacción sciolista, permitiendo su actual valoración por parte de la sociedad.

No era de extrañar entonces, no solamente la falta total de planificación, y por ende de un plan de inversiones en el mediano y largo plazo, tras 8 años de gobierno sciolista, en obras de infraestructura para prevenir inundaciones ocasionadas por las ya declaradas lluvias intensas, sino también un adecuado y eficiente mantenimiento y mejoramiento de las existentes y un descontrol de obras clandestinas, que contribuyeron a incrementar los males. A ello se sumó la inexisetncia de un plan de emergencias racional para mitigar las dolorosas consecuencias causadas por el desastre y su posterior consecuencia, con el lamentable saldo de ciudadanos afectados por la inundación, indefensos en todo sentido por la desidia provincial y nacional para minimizarlas.

En este tipo de obras de infraestructura, de la que se necesita, en buena parte, financiación internacional, brilló por su ausencia, quien debió ser principal figura para llevar a cabo la planificación de las obras, y es el mal renombrado Ministerio de la Recaudación, perdón del Ministerio de Planificación Federal, a cargo de Julio de Vido, que se ocupó poco y mal del tema, inclusive desviando parte de los fondos asignados a obras hidráulicas a otros menesteres.

Y el colmo, las actitudes de la presidente Cristina y del gobernador Scioli, aparentemente distintos, pero tan parecidos en abandonar a su destino, sin el más mínimo sentido de la solidaridad y acompañamiento, a esos ciudadanos argentinos alcanzados por la tragedia, quienes sí se refugiaron en la noble y esforzada labor de los bomberos voluntarios y en la solidaridad y ayuda demostrada por la sociedad argentina.

Cristina muda, y Scioli, de vacaciones, son la muestra cabal y definitiva, de lo que le espera a la Argentina, si el sometido gobernador llega a ser presidente.

No nos olvidemos, que como dijo alguien, “los pueblos tienen no solamente el gobierno que se merecen, sino que se les parece”.

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La hora de la verdad

La hora de la verdadEra el año 1992, y la empresa provincial de agua y saneamiento donde trabajaba, me designó (ocupaba una de las gerencias) para participar del Congreso Interamericano de la Asociación de Ingeniería Sanitaria y Ciencias del Ambiente (AIDIS), que se realizaría en La Habana, Cuba. Entre los distintos temas que se debatían, el que más interesaba a los congresales era el referido a que si la gestión de los servicios de agua potable y cloacas, debería ser ejercido por empresas públicas o privadas.

En los 90, en Latinoamérica, las privatizaciones era el tema dominante. En Argentina, en general, las empresas prestadoras de servicios públicos: agua potable y desagues cloacales, energía y gas, en el gobierno de Menem – Cavallo y en la mayoría de los gobiernos provinciales, fueron concesionadas a la actividad privada, la que se ocupaba de la gestión, administración, comercialización, operación y mantenimiento de los servicios, pero cuyo patrimonio de las instalaciones, seguía en manos del Estado. Es decir, éste era el dueño y por lo tanto fijaba las políticas, objetivos y metas que debía cumplir el concesionario, a traves del contrato de concesión, siendo únicamente el privado responsable de cumplir lo que le pedía el propietario. Cuando el patrimonio pasa a poder del privado, no cabe duda que es una privatización, siendo discutible si la concesión también es una privatización o no. Lo concreto, que en la década de oro de las privatizaciones en Argentina, el léxico drominiano (Dromi fue el cerebro gris de las mismas, y hoy es el asesor del gobierno K en las estatizaciones), hasta hoy vigente, establecía que tanto las privatizaciones propiamente dichas como las concesiones, eran privatizaciones. En Uruguay, por ejemplo, las concesiones no son consideradas privatizaciones.

Volviendo al Congreso de La Habana: las posiciones de los privatistas y de los estatistas era irreductible, y lo paradójico era que, en parte, ambos tenían y no tenían razón. Cuando llegó el turno para exponer, dije más o menos lo siguiente: “Para algunos las privatizaciones son la panacea universal, para otros un invento del demonio, para otros una oportunidad de hacer caja, para otros una cuestión ideológica, para otros una moda, para otros una posibilidad de hacer buenos negocios, etc., etc., sin embargo para nosotros (en representación del equipo gerencial), es solamente una herramienta que, bajo determinadas circunstancias, puede ser útil para hacer eficiente la gestión de las empresas prestadoras de los servicios. Es decir, lo que le interesa al Sector (agua potable y saneamiento) y al país, no es definir si la empresa es pública o privada, sino el meollo de las cuestión es que sea eficiente, ¿para qué?, para dar más servicios, mejores servicios, en el menor tiempo posible y con los menores costos.”

Y esto lo dijimos, con la convicción, que una empresa pública puede ser eficiente, aunque ello es difícil, pues al frente de la misma debe haber un equipo que entienda en la materia, y que no tenga interferencias del poder político, el que debe darle la autonomía necesaria. La mayoría de las concesiones (sobre todo de agua potable y saneamiento)  fueron hechas por el fracaso de las empresas estatales en la gestión, no en el aspecto técnico, sino en el administrativo, ya que a la incapacidad de la conducción se sumaba un  déficit estructural de recursos, que era subsidiado por los gobiernos (hubo excepciones). Las concesiones, en la mayoría de los casos, fracasaron, ya sea por la mala confección de los pliegos de licitación y/o de los contratos y también, por que los entes reguladores fracasaron en su misión, ya que la mayor parte de ellos estaban formados por funcionarios políticos y no por expertos en la materia, contrariamente a lo que ocurre en casi todo el mundo.

Por todo ello, cuando uno de los candidatos a Presidente, el Ing. Mauricio Macri, a referirse a Aerolíneas Argentinas e YPF, expresa que la dicotomía privada o estatal, no es lo importante, sino que sean eficientes para satisfacer las necesidades de la gente, me pareció un notable adelanto en la calidad política argentina, tal definición. El Estado debe ocuparse inexorablemente de la educación, la salud, la seguridad y la justicia y si se ocupa de otros temas lo debe  hacer con eficiencia, ya que si no ingentes recursos deben utilizarse en subsidiar la ineficiencia y no destinarse a las necesidades básica de la población más necesitada.

Aquí no hay ideología que se imponga, sino el sentido común. Se trata que sean empresas eficientes, que es lo que exige la población. Cuba de la cual no podrá decirse que tiene un gobierno liberal, concesionó la explotación petrolera de la plataforma submarina a la privada Repsol. Además se asoció a la privada Aguas de Barcelona para gestionar la empresa de agua potable y alcantarillado de La Habana y tiene un  plan para incrementar la inversión privada. En Bolivia, Evo, que entiendo no tiene nada de liberal, acaba de jerarquizar las universidades privadas, ya que, según él, las públicas dejan mucho que desear y además propicia la inversión privada. Como ocurre en todo el mundo, es el gobierno el que fija las condiciones para ello. Se derechizaron Cuba y Bolivia, no en absoluto, nada más toman decisiones que se basan en la realidad.

La gran paradoja: los peronistas menemistas apoyaron entusiastamente las privatizaciones y los peronistas kirchneristas las estatizaciones, siendo que el 95 % de los funcionarios K, fueron funcionarios Menem – Cavallistas, entre ellos Néstor y Cristina.

Faltan poco, para las PASO. Se acerca la hora de la verdad, sin solución de continuidad  hasta Octubre y seguramente hasta Noviembre. Ojalá los candidatos, dejen de lado los prejuicios y tengan en cuenta la realidad, de esa manera la perspectiva de un futuro venturoso, será cierto.