Archivo mensual: julio 2016

Los más perjudicados

No hay gasMantener los subsidios a los servicios públicos era el suicidio. Habría que emitir más y/o aumentar impuestos y/o endeudarse, teniendo como resultado una mayor inflación y permanente. El descomunal atraso tarifario era palpable en Buenos Aires y el Conglomerado Bonaerense, ya que en esa jurisdicción permanecían prácticamente congelados desde hace 12 años, los servicios de transporte, energía, gas, agua potable y cloacas, hecho que no ocurría, en general, en el interior del país, donde únicamente no se aumentó el servicio de gas natural.

Este aumento tarifario es el que ocasionó un gran revuelo, no solamente en parte de la población afectada, sino en políticos, periodistas, opinadores y otros integrantes del venido a menos “círculo rojo”, que en la mayoría de los casos, lanzaban temerarias opiniones haciendo ver la tragedia del aumento, con un alto contenido de demagogia y pensando en el rédito político que ocasionarían sus declaraciones, ya que defendían al pueblo del “descomunal tarifazo.”

Sería de necios no reconocer el impacto económico que el aumento ocasiona, y que no alcanza, sino en mínima parte a disminuir el descomunal subsidio, no exento de legítimas sospechas del ya tradicional vuelto en que recurría como política de estado el nefasto régimen K. El gobierno para mitigar justamente ese impacto, implementó el alcance de la tarifa social y decidió que el aumento del 400 y 500 % lo fuera con respecto a la facturación y no al valor del metro cúbico de gas, dejando para el futuro ir gradualmente eliminando la totalidad del subsidio.

La pésima política energética del peronismo kirchnerista, mejor dicho la ausencia de una política energética, llevó de un abastecimiento del 100 % con gas propio  hace 12 años a importar más del 40 % del que se consume en la actualidad. Así como todos los productos y servicios no públicos de distinto tipo, aumentaron a igual o mayor ritmo que la inflación y/o el tipo de cambio, el gas se mantenía incólume en su vetusto precio. Los alimentos, nafta, medicamentos, café, diarios, prepagas, vigilancia, etc., etc., aumentaban de acuerdo al país real K. De continuar los no aumentos, el sistema colapsaba, el gas no alcanzaría, la inversión sería nula y la producción se estancaba.

Y todos, imperdonable error, se olvidaban de los principales perjudicados, más del 40 % de la población argentina que no cuenta con el servicio de gas natural y que son justamente los sectores más vulnerables económicamente y que viven sin poder acceder a un servicio que les traería mejor calidad de vida y les evitaría tener que pagar precios exorbitantes por las garrafas, utilizadas en general, solamente para cocinar sus alimentos, sin agua caliente y sin calefacción.

Se olvidaron de estos argentinos no solamente la mayoría del “círculo rojo”, sino también integrantes de la iglesia, sindicalistas, políticos de toda índole, de derecha, de izquierda, progresistas, etc., todos pensando únicamente en criticar desaforadamente a un gobierno que hacía lo correcto, pensando en el país todo y no en las próximas elecciones.

Alguien dijo: “La cobardía hace la pregunta: ¿es seguro? La conveniencia hace la pregunta: ¿es político? La vanidad hace la pregunta: ¿es popular? Pero la conciencia hace la pregunta: ¿es correcto? Y llega el momento en que uno debe tomar una posición que no es segura, ni política, ni popular. Pero debe tomarla porque es la correcta.”

¿Quién lo dijo? Cavallo, Martínez de Hoz, o algún otro liberal salvaje. No. Lo dijo el inmortal don Martin Luther King.

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El misil dio en el blanco

El misil dio en el blancoJusto en el blanco. El disparo fue perfecto y afectó a toda la estructura. Pero el autor del disparo no fue un soldado enemigo, sino un integrante de la corporación corrupta: el general don José Francisco López. En el lenguaje del tenis fue un error no forzado, propio de la falta de estrategia del gobierno fenecido.

La destrucción no alcanzó únicamente al grupo más protagónico del ex gobierno K, alcanzó a todo el peronismo en general y a sus ocasionales aliados. No existía una dictadura, lo que hubiera justificado en parte su ignorancia de la manifiesta corrupción, era un gobierno democrático (por lo elegido en elecciones), porque  por lo menos son encubridores del delito. Inclusive, entre varios otros, dos de los ex jefes de gabinete, Alberto Fernández (del 25/05/2003 al 23/07/2008) y Sergio Massa (23/07/2008 al 07/07/2009) que fue también jefe de la Anses e intendente del Tigre, no se pueden hacer los distraídos sobre el conocimiento de los actos de corrupción, que se sucedieron sin solución de continuidad a partir de mayo del 2003.

Entre los pocos salvados se cuentan los dignos Roberto Lavagna (ex ministro de Economía) y el recientemente nombrado juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Dr. Rosatti (ex ministro de Justicia), que renunciaron a sus cargos para no firmar la aprobación de obras públicas con sobreprecios.

El misil también, al parecer, despertó a la mayor parte de los jueces federales, que tenían dormidos expedientes de denuncias de corrupción desde hace varios años, y empezaron a diligenciarlos, como “fangios” al volante, luego de la filmación de la “rosadita” y sobre todo a lo actuado por el fraile Lopecito en el hoy famoso conventillo, perdón convento lleno de recovecos.

De todos modos, hasta los integrantes del “círculo rojo”, perdieron el conocimiento de la cantidad de imputados, procesados  y detenidos por hechos vinculados a la corrupción K y eso que faltan la mayoría. Pero como dijo uno de los analistas políticos más importantes, el periodista Carlos Pagni: “La Justicia no está avanzando sobre el poder corrupto. Se está quebrando la mafia.”

La sociedad exige a los tres Poderes del Estado, y estrictamente al Judicial, el esclarecimiento en tiempo y forma de todos los hechos de corrupción, el castigo implacable de los responsables del saqueo a la República y la devolución de los recursos mal habidos, que pertenecen al pueblo de la República. Será justicia.