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Es evidente que los peronistas unidos (Dios los cría y ellos se juntan) dieron comienzo a la campaña electoral.

Al estar desorientados al por mayor, inician una ofensiva populista demagógica conservadora, con distintos grados de intensidad, acompañada conscientemente o no por la mayor parte de los opinadores, al que les nace “el enano populista” por los poros. No comprenden que pese al que creen deterioro de Cambiemos, la opinión pública no encuentra un líder opositor con algo de llegada a la sociedad. Parte del pueblo elector se siente algo desilusionado por la gestión de Macri, pero no encuentra nadie de confianza dentro del peronismo y sus aliados, como para apoyar en una eventual candidatura para el 2019.

La incertidumbre de todos los peronistas, ya sean kirchneristas, menemistas, federales, gobernadores, piqueteros, etc., etc., los lleva a “amachinarse”, aunque se detestan entre ellos, y para mejor definirlos lo menos agresivamente, son como siempre “incorregibles, como dijera Borges. Inclusive, para algunos de ellos, la única salvación, es que se vaya Macri, y en consecuencia cualquier acción tiene ese destino.

Son irresponsables al aprobar la ley “contra el tarifazo”, ya que la imperiosa necesidad de disminuir significativamente el déficit fiscal, no es porque lo pida el FMI, sino porque es una obligación para que la República comience el camino de crecimiento continuo. Lo que decía la ley felizmente vetada, significa un incremento descomunal del déficit, incompatible con cualquier posibilidad de crecimiento y de mejora en las condiciones de vida de la población. Un gobierno de izquierda en serio, como el de Grecia, pacta con el Fondo, como único camino para salvar a los griegos.

La inexistente política energética por 12 años del peronismo K, llevó al país al borde del colapso. El congelamiento tarifario del servicio público de energía, impidió la inversión en cualquier actividad productiva que conlleve el uso de la misma (casi todas), porque no había posibilidad de abastecer a cualquier nuevo emprendimiento y por lo tanto el aumento del producto bruto interno era una utopía como también la creación de nuevos puestos de trabajo seguros. La falta de inversión en el sector por parte de los concesionarios del servicio, lo fueron por culpa absoluta de los gobiernos K, ya que los contratos de concesión especificaban muy claramente, que cuando la tarifa inicial determinada por una fórmula polinómica variara en más o menos de un 5%, la actualización era automática. Al disponer los K el congelamiento, lo hizo a cambio de subsidiar en parte ese aumento y el resto era “pagado” por la no realización de las obras establecidas en el contrato de concesión. Algunas concesiones fueron rescindidas por el gobierno K, y así comenzaron los juicios ante el CIADI (tribunal del Banco Mundial que decide en los casos de rescisión de los contratos de concesión de servicios públicos), y en todos en los casos en que hubo sentencia lo fueron en contra del país, el que debió abonar cientos de millones de dólares, pues era el gobierno K el que no cumplió lo que expresaban contundentemente los contratos de concesión. Una gran irresponsabilidad del gobierno peronista kirchnerista.

Al congelarse las tarifas de gas, en todo el país, también empezó la hora de los subsidios y la paralización de inversiones para ampliar y mejorar el servicio de gas natural por redes domiciliarias. ¿Quiénes se beneficiaron principalmente por ello? Los grandes usuarios que disponían el uso para calefaccionar sus piletas de natación en invierno y poner la calefacción de sus mansiones a 30°C. ¿Quiénes se perjudicaron más?: los sectores más vulnerables económicamente de la población, que se abastecía y se abastece por garrafas y no disponen de redes de gas natural. ¡Que verdad! El populismo se olvida de los sectores que dice representar.

Y lo peor, salvo el gas, el congelamiento de las tarifas de energía, transporte, agua potable y saneamiento, etc., solamente beneficiaban a los habitantes de Buenos Aires y del conglomerado. El resto de país no tenía estos subsidios y por 12 años o más estuvo financiando el privilegio de un sector del país.

Con respecto al “enano populista” que menciono al comienzo de este comentario: Hace varias décadas, para ser más preciso en los 80, la periodista italiana Oriana Fallaci decía de los argentinos, que tenemos el “enano fascista”, y daba los argumentos para demostrar lo que expresaba.

Hoy, otro enano está vigente, tan pernicioso como el original, y es el enano populista. En realidad, el populismo, en nuestro país, se hace presente, como dijo el notable filósofo y escritor Juan José Sebrelli (en un reportaje en el diario La Nación de este año)), el 4 de junio de 1943 a horas 10, en el golpe de estado militar dado por el grupo filo nazi de las fuerzas armadas, y en el que el entonces, Coronel Juan Domingo Perón, formara principal parte del mismo. Y hoy, el más reciente gobierno popular demagógico conservador y reaccionario, es el de Carlos y Cristina Kirchner y otros varios desde 1943, incluidos militares. Y también se contagian, la mayoría de los opinadores, que en el tema de lo que llamaban el tarifazo, mostraron plenamente ese enano.

El gobierno de Cambiemos vetó la ley y no había otra opción, pero se contempló la tarifa social que llega al 30 % de los usuarios.

¿Por qué el título? Dijo el Winston Churchill: “El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en la próxima elección”.

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No al silencio

Una de mis frases favoritas es la pronunciado por el gran Mandela, durante la lucha por la independencia de Sudáfrica: “No me preocupan los violentos, los corruptos, los deshonestos y los sin ética. Me preocupa el silencio de los buenos.”

Y sobre el mismo tema, nuestro Atahualpa Yupanqui dice:” Le tengo rabia al silencio, por lo mucho que sufrí. Que no se quede callado, quien quiera vivir feliz.”

Y entonces, ¿qué hacer?, ante un silencio de algunos meses en mis comentarios en el blog www.opinionactiva.com: Recomenzar con los mismos.

Quedan horas para las elecciones legislativas, y nuevamente se repite lo acontecido en el 2015 y en las recientes paso, la polarización parece imponerse, lo que por otra parte, es lógica. Todos los últimos acontecimientos llevan a considerar, que está vigente lo que pienso y que ya lo dije: “Para nosotros los argentinos, respetuosos de todas las ideas y de todos los pensamientos, por que venimos de Sarmiento y no de Rosas, nuestra prioridad es la Democracia y la República, por lo que conformaremos la gran fuerza que representen esos valores con todos los ciudadanos que los compartan. Solamente no formaran parte los violentos, los corruptos, los deshonestos y los sin ética.”

Y no tengo la menor duda, que el partido político que hoy representa esta idea es el frente Cambiemos. Renunciaron al partidismo en aras de la República, la honradez histórica de la Unión Cívica Radical, representada por Sanz; la lucha irrenunciable contra la corrupción de la Coalición Cívica representada por Lilita Carrió, y la excelencia en la gestión en equipo, formado por los mejores y no por “amigos” representado por Mauricio Macri, acompañado por María E. Vidal, Marcos Peña, Rodríguez Larreta y otros muchos.

A pesar de la furiosa campaña de los K, de los desorientados partidos de izquierda, de hechos lamentables como la desaparición del joven Santiago Maldonado utilizado vilmente por algunos sectores fanáticos, el gobierno de Cambiemos ha posibilitado un gran salto positivo en beneficio de la institucionalidad; del federalismo; del respeto al que piensa distinto; de la ayuda a los que menos tienen; de los jubilados; de obras de infraestructura: energía, gas, caminos, agua potable, cloacas, etc.; del cepo al dólar; de la negociación por la deuda externa; de la inserción al mundo; de la baja de la inflación; de la disminución de los pobres; del renacimiento del INDEC; de la lucha contra todo tipo de corrupción; de la independencia de los poderes; de la lucha contra las mafias de la drogas, sindicales, empresariales, y otras; etc., etc..

En el orden nacional y en la provincia de Buenos Aires, el porcentaje de votos al gobierno de Cambiemos superará el 40 %, más el triunfo en Santa Fe, Mendoza y otras provincias, que hasta antes de las Paso, parecía imposible.

El no al populismo kirchnerista reaccionario tiene que ser definitivo.

El destino de la República, está en nuestras manos.

“Gobernar es también equivocarse”

macriLa semana pasada se escucharon críticas casi unánimes e impiadosas de políticos opositores y algunos oficialistas, de analistas, periodistas, comunicadores, “opinadores” y medios de difusión, no de aquellos militantes K únicamente sino de los que se consideran neutralistas y que en realidad se están transformando en fundamentalistas pseudos neutralistas y demagogos populistas, sobre las equivocaciones últimas del gobierno de Mauricio Macri, Jubilaciones y Correo, y remarcando que Cambiemos “ya no tiene margen para equivocarse.”

Creo firmemente (leer el comentario en opinionactiva.com.ar “Los fundamentalistas neutrales”) que ambos errores, no son tales y que el Gobierno de MM obró de acuerdo a la legalidad y si cambió fue por una razón de política estratégica, enmarcado en el comienzo furibundo del año político electoral.

En los últimos días en conversaciones con amigos y conocidos, que habían votado a Macri en la segunda vuelta y otros en la primera, me sorprendió el comentario de algunos de ellos, en coincidencia con aquellas críticas mencionadas de políticos opositores y de los comunicadores.

Por eso hoy, 24 de febrero, tuve una satisfacción intelectual muy grande, al leer en el diario El Clarín, un comentario realizado por un historiador y libre pensador, al que admiro, y que titulara “Gobernar es también equivocarse.” Se trata de Luis Alberto Romero, hijo del también gran historiador e intelectual argentino José Luis Romero,  considerado como el máximo representante de la corriente de renovación  historiográfica que introdujo en la década del 50, las perspectivas de la Historia Social Argentina y también reconocido por sus ideas socialistas.

Acabo de terminar de leer el libro de Luis Alberto titulado “La larga crisis Argentina. Del siglo XX al siglo XXI.” Es un ensayo brillante y polémico, que explica cómo se fue conformando la Argentina actual, en la larga historia del siglo XX. Fue profesor de la Universidad de Buenos Aires e investigador del CONICET: Es profesor en la Universidad Di Tella y en FLACSO. Recibió el premio Konek y la beca Gaggenheim. Dirige la colección Historia y Cultura de Siglo XXI Ediciones. Es autor de varios libros y colabora en los principales diarios del país. En septiembre de 2016, fue designado miembro de la Academia Nacional de Historia.

Tuve una satisfacción intelectual muy grande y emocionante al leer su artículo publicado en el Clarín, con el cual coincido absolutamente y constatar que las ideas de un intelectual de su talla, las había utilizado intuitivamente para exponer mi pensamiento sobre el tema.     

Transcribo los dos últimos párrafos del mencionado comentario:

“Macri en cambio, ha optado por no obcecarse, reconocer que el camino elegido no era el adecuado y volver a poner el tema en discusión. Probablemente sigue creyendo que el punto de llegada es correcto, pero admite que el procedimiento debe incluir la discusión y la negociación. En muchos casos, el paso atrás le permitió luego dar dos pasos adelante y llegar a donde se proponía.”

“Puedo entender la desilusión de quienes descubren que Macri no es Súperman. También entiendo la picardía de la oposición, aunque a veces me indigne su descaro, son la reglas del juego. Lo que más me preocupa es cómo se instala la idea de que un gobierno que se equivoca y corrige “pierde capital político”. Hay en esto una suerte de nostalgia del estilo de Cristina, quien no se corregía nunca. Espero que no sea un síndrome de abstinencia. Por la salud de la democracia y de la República.”

Recomiendo leer a quienes se sienten  democráticos y republicanos, el comentario completo en http://clar.in/2mdKF2A, es imperdible.

Me imagino que los periodistas del grupo Clarín: Bonelli, Blank, Van Der Kooy, Longobardi, Nelson Castro, Morales Sola, los Leuco, etc., y otros de otros grupos, Majul, Novaresio, etc., leerán atentamente el notable escrito de Luis Alberto Romero, aunque creo que la mayoría no reconocerá su falta de objetividad, aunque su resultado sea la coincidencia con Cristina sobre la cuestión.

Por último, recordaba el comentario en la década del 80 de la periodista italiana  Oriana Falloni: “Los argentinos tienen un enano fascista adentro”. Creo que en este caso los políticos, comunicadores y amigos, también tienen algo del enano pero demagogo populista.

El sonrosado Círculo Rojo

Círculo Rojo¿Quiénes son algunos de sus integrantes? Los políticos peronistas, que se dicen ahora no kirchneristas, aunque lo fueron sin chistar por más de doce años, la mayoría, mientras que otros estuvieron menos años, pero con cero de autocrítica. Existen otros, los menos, que admitieron sus errores y se convirtieron en críticos acérrimos del nefasto populismo conservador K. Un ejemplo en este sentido es el de don Julio Bárbaro, que antes que peronista es un cabal demócrata y republicano; estos no forman parte de este Círculo. Los dos primeros que, ahora, salvo unos pocos, huyen despavoridos en todas direcciones, como hormigas que le pisaron el hormiguero, para que no los identifiquen con el ex gobierno doble K. También una buena cantidad de “analistas periodistas”, pero que son vulgares opinadores de oído (aunque no tienen oído y desafinan), y algunos empresarios que sueñan con mantener una protección estatal, que aprovecharon por mucho tiempo, para esconder su natural incapacidad de gestión en sus empresas.

Para citar unos cuantos del primer grupo: Juan Manuel Abal Medina, Graciela Camaño, Agustín Rossi, Diego Bossio y otros más, y lo más extraño un diputado por la Coalición Cívica (Fernando Sánchez) y varios “opinadores” ignotos y otros conocidos, todos ellos opinaron horrorizados “…que el Presidente Macri se largó a trabajar para su reelección, cuando en realidad debería trabajar para el futuro de los argentinos”, palabras más, palabras menos.

En realidad, el Presidente Mauricio Macri al contestar una pregunta de un periodista extranjero que lo entrevistara, sobre su presentación en la elección para presidente en 2019, dijo: “…que no lo descarto.” Una contestación lógica y racional y no hipócrita, ante el pensamiento demagógico de los críticos, que por decir eso, creen que abandona el eje de su gestión en equipo. Con tal rebuscado argumento, Macri tendría que estar encerrado en su despacho, y no viajar a Roma para entrevistarse con el Papa Francisco, o no hacer las visitas por timbreo, o no hablar con los periodistas, o sindicalistas, o empresarios, o deportistas, o no hablar con la Reina de Holanda, o no asistir a las Naciones Unidas, o no hacer lo que crea conveniente para la administración y gestión de gobierno y para que la sociedad tenga conocimiento directo de los temas en que el gobierno dedica su accionar.

Ese Círculo Rojo está sonrosado de vergüenza, ya que está desorientado y no entiende nada de que la forma de gobernar y hacer política han cambiado y para bien: trabajo en equipo, el respeto a las instituciones, a la independencia de los poderes y a la constante lucha para el respeto de todas las ideas y de todos los pensamientos, a la lucha contra el narcotráfico y contra la pobreza y con el diálogo permanente con los que no piensan igual. Por supuesto, el camino estaba intransitable, pero ya se advierten signos de mejoramiento en el mismo, para comenzar la marcha entre todos los argentinos. Los únicos que quedarán afuera serán los violentos, los corruptos, los deshonestos y los sin ética.

El fallazo de la Corte

El fallazo de la CorteEn una reciente entrevista con el periodista Longobardi, el Dr. Lorenzetti, presidente de la Corte, expresó, palabras más palabras menos; que “… no se puede salir del populismo de golpe, sino hay que hacerlo despacio”. El Consejo, para ser real, tiene que basarse en lo que pasa en el país, incluido El Poder Judicial y por ende en la misma Corte. Es el concepto que mejor explica el pronunciamiento del Alto Tribunal, en el llamado tarifazo.

Si las audiencias públicas son necesarias, el fallo debería haber sido, como dice la ley, para todos los usuarios del servicio de gas, es decir para las Pymes, comercios, industrias y servicios no públicos, y no solamente para los usuarios residenciales. Una discriminación evidente. No lo hace por la situación económica que cada usuario tenga, ya que si así fuera, no colocaría en un pie de igualdad  a los usuarios de La Matanza y de otros barrios de bajo poder adquisitivo, con los de Puerto Madero, Recoleta, Palermo, San Isidro, Delta del Tigre, etc., y porque también no tuvieron en cuenta que varias Pymes pasan por una situación económica incierta.

Pero además, el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, acepta para los usuarios residenciales el concepto de “colectividad” (son todos iguales según la Corte), es decir, que no necesitan hacer un juicio individual, sino que el fallo favorece a todos, aunque no hagan ninguna presentación judicial. Lamentablemente, este concepto no fue nunca definido por esta Corte a pesar del pedido realizado por el Defensor del Pueblo Sr. Eduardo Mondino el 20 de junio de 2008, en el caso de los jubilados que están obligados a hacer cada uno juicio a la ANSES, porque durante el periodo que abarca del 2002 al 2006, no tuvieron aumentos en sus haberes, relacionados con los aumentos obtenidos por la clase activa de trabajadores, y que en el tema, la Corte Suprema fijara jurisprudencia en el caso Badaro. Aquí, otra discriminación, que obliga a preguntarse, ¿no todos los jubilados son iguales, para la Corte?

Dicen que la Corte para no afectar el equilibrio fiscal del gobierno K, evitó esa sentencia esperada por más de 2 millones de jubilados, y que como consecuencia de ello, obligara a iniciar acciones judiciales a más de 350.000 pasivos, los que esperan esperanzados o desesperanzados la interminable agonía de una sentencia judicial y el pago, que parecería que nunca llega. Menos mal, que el Gobierno de Cambiemos aprobó la Reparación Histórica para los jubilados, lo que permitirá dar a los numerosos casos de los más necesitados, una verdadera solución. La Corte y el gobierno K, evitaron una definitiva solución hace tiempo.

Piensa la Corte en el fallo sobre el tarifazo, que también a este gobierno, tiene que “ayudarlo” a salir en algo del insostenible subsidiazo que provoca emisión, inflación y déficit fiscal, y entonces no exceptúa a las Pymes e industrias, aunque permite recursos individuales, que sin duda provocaran un sinnúmero de medidas cautelares.

De acuerdo al fallo de la Corte, el aumento de tarifas, que se viene sí o sí, es postergado por dos meses más, con el consiguiente costo fiscal. Pero además resalta otro tema de segura controversia, y es el referente a que las tarifas deben ser “razonables y justas”. A criterio de quién, de Dios, ya que las opiniones pueden variar en este aspecto, entre los que creen que es justo y razonable que no aumenten a otros que consideran que tiene que aumentar por lo menos lo que subieron los precios desde el 2002 al 2015, es decir el 1.400 %, lo que no es tan loco, ya que en ese lapso los salarios se incrementaron el 1.600 % y la suba en el gas fue solamente del 40 %. Sin embargo el gobierno de Mauricio Macri resolvió hacerlo gradualmente, en una primera etapa del 400 y del 500 %.

El fallo también jerarquiza a las audiencias públicas y queda al límite de entrar en controversia con la Constitución, cuyo artículo 22 expresa inequívocamente que “El pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes”.

El fallo es populista, pues satisface a los consumidores por un tiempo breve y no contempla los verdaderos intereses del país todo, para salir cuanto antes de la grave crisis energética que padece. Es un fallo para salir del paso, y para “conformar” (a medias) a las partes. De todos modos, lo positivo es que el Gobierno acató el fallo y que el alto Tribunal repitió lo que dice la Constitución, que el único Poder con injerencia en las tarifas de los servicios públicos es el Ejecutivo.

¿Y el subsidiazo?

No hay gasEl llamado tarifazo no nace de generación espontánea, ni de la mente perversa del gobierno de Mauricio Macri para jorobar a la gente, sino nace para terminar con el subsidiazo, del cual casi nadie habla (políticos, periodistas, opinadores, etc., los PPO). Un subsidio, bajo determinadas condiciones, por un tiempo breve, y no general, es una herramienta útil para salir de una situación puntual. Pero nunca, como Política de Estado y aplicado para todo el mundo y por más de 12 años. Y favoreciendo a Buenos Aires y el Conglomerado, ya que abarcaba gas, energía, agua y cloacas y transporte, mientras que el olvidado K interior, se “beneficiaba” únicamente en el servicio de gas.

Aumentar un peso de algo que prácticamente no se pagaba, ocasiona resistencia y la demagogia surge en los PPO, tan desinformados o actuando de mala fe, para criticar sin proponer ninguna solución viable.

Mantener el subsidiazo era o emitir más moneda, o captar deuda o dejar que los servicios de gas y energía colapsen, ante la pésima situación de los mismos, dejada en herencia por la sí perversa política energética de la mafia gobernante pasada.

La intervención del Poder Judicial en un  tema propio del Poder Ejecutivo, demuestra en general, la falta de la independencia en varios niveles del mismo, actuando sin hacer un detallado análisis del tema y poniendo como factor decisivo su ideología y no el interés general.

El llamado tarifazo, solamente elimina parte del subsidiazo, pero se optó por hacerlo lo más gradual posible visto el deterioro casi irreversible de los servicios de gas y energía y la situación social. Por supuesto, aparte de la tarifa social, habrá que estudiar las particulares situaciones que se produzcan y darles una solución.

¿Por qué no se llamó a audiencias públicas? El costo del servicio tiene tres componentes: generación, transporte y distribución. La variación del costo de la generación, cuyo costo es el 60 % del total,  no está regulado, por lo tanto en este aspecto la audiencia pública no es obligatoria. En los contratos de concesión para la distribución, se parte de una tarifa base calculada en una fórmula polinómica, en la cual los términos que la conforman consideran los porcentajes de incidencia de los principales elementos que participan en el costo del producto. Si esa fórmula, por aumento de uno o varios elementos de los términos, da como resultado un incremento en más o menos del 5 %, se debe recalcular la tarifa en forma automática. En los primeros años del nuevo siglo, el gobierno K no quiso aumentar las tarifas, por lo que “convino” con el concesionario que a cambio de no aumentar las mismas, no hiciera las obras expresamente indicadas en el contrato de concesión, y que para la operación y mantenimiento se comprometió a otorgar un subsidio, que en realidad no alcanzaba mínimamente a cubrir los costos, amén de la probable “comisión”. En algunos casos se rescindieron los contratos de concesión, y los concesionarios encantados, pues el que no había cumplimentado las clausulas del contrato, era el Estado. Todos los juicios que iniciaron los concesionarios ante el Ciadi, lo ganaron, costándole al Estado cientos de millones de dólares. En todos los casos el deterioro de los servicios se hizo inevitable por la irresponsabilidad total de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, que dejaron al sector energético en una crisis absoluta.

Volviendo al tema audiencias, si en cambio se modifica el régimen tarifario, sí se debe llamar a audiencia pública. Las audiencias públicas no son vinculantes y todas las que se hicieron, no cambiaron la propuesta oficial, pero se escucharon los argumentos a favor y en contra de la misma.

Uno de los expertos más importante en Derecho Administrativo, el Dr. Agustín Gordillo, decía en su libro “La defensa del usuario y del administrado”, página 276: “Si las tarifas no acompañan los costos del mercado, devienen arbitrarias y si se otorgan subsidios generalizados y no solo a las clases menos favorecidas de la sociedad, entonces el régimen pierde transparencia, volviéndose más proclive  a la corrupción.”

La Corte Suprema de Justicia de la Nación, tiene en sus manos la decisión sobre las tarifas. Si determinara que las audiencias públicas tienen que realizarse, en contra de los argumentos del gobierno que son muy atendibles, deberá tener en cuenta que las mismas no son vinculantes y que debe prevalecer en su fallo el interés general y evitar un mal mayor.

 

De círculo a elipse

Círculo RojoPara que se comprenda mejor: de pelota de fútbol a pelota de rugby. Estamos hablando del famoso Círculo Rojo, que lo conforman, empresarios, políticos, jueces, periodistas, intelectuales, y cualquier ciudadano que lea los diarios, vea programas políticos por TV, etc., etc. Son, por supuesto una ínfima minoría, en comparación con la sociedad, aparentemente pasiva, para ellos.

La gran mayoría de estos “informados”, sobre todo los periodistas, están completamente desorientados por la manera en que Cambiemos gobierna. No entienden que es un cambio profundo en lo relacionado con la forma de actuar, como lo prometiera en la campaña, tanto en la gestión y administración, como en la comunicación, entre otros varios aspectos.

Tomemos un tema, el de la tarifas. No entienden que el gobierno del colega Mauricio Macri, gestiona en equipo. Es decir, los temas se discuten a fondo en las reuniones ampliadas de gabinete, y todos los participantes opinan y se llega a una conclusión de equipo, donde Macri es el Presidente. El mal llamado tarifazo fue criticado por la elipse roja, entre otras objeciones, porque antes de aplicarlo decían se tenía que haber visto como repercutía en la población y no tener el papelón de luego de ver las reacciones, modificarlo. Primero no se tenían datos de ninguna índole del anterior gobierno, sobre las características de los distintos niveles que serían afectados por los aumentos tarifarios. Pero además estos periodistas de la elipse roja, no tienen la más mínima idea de la ciencia de la administración. Peter Drucker decía: “En una negociación lo más importante de escuchar, es lo que no se dice”. Y en el tema tarifario la versión del gobierno era dar un fuerte golpe y después negociar. Si de entrada se hubiera dicho que los aumentos serían del 400 y 500 %, les hubiera parecido una barbaridad y se tendría que haber bajado los valores a no más del 100%. Ahora quedó del 400 al 500 %. Una estrategia digna de buenos administradores.

Es lo mínimo que se puede aumentar por este año, para salir del desastre energético que una política nula del gobierno K, llevo a los servicios al borde del colapso. Con una importación desmedida y los cortes sistemáticos, éstos se hubiesen consolidados y aumentados. Sin energía no puede crecer el país, no hay inversiones y el pueblo sufre directamente las consecuencias.

La pelota de rugby va para cualquier lado. Pretenden que en 6 meses el gobierno arregle el gran desbarajuste que dejó el peronismo kirchnerista en 150 meses, como si el ingeniero fuera David Copperfield. Al respeto el Dr. Mario Blejer, que fue asesor económico de Scioli en la campaña, dijo recientemente: “El gobierno de  Cambiemos recibió un país con un cáncer avanzado, hubo que operarlo de urgencia y ahora se le aplica quimioterapia, que tiene efectos secundarios,  pero no existía otra solución, era la única manera de tratarlo, sino se moría”. Una honestidad intelectual notable de don Mario. No es el único, hay varios. Otro dicho, de la periodista Mónica Gutiérrez, al responder que opinaba de la situación del país a 6 meses del gobierno de Macri: “Como recibió Macri el país yo esperaba que estaríamos peor y no es así, es mucho menos”.

Varios integrantes más de la elipse roja, pelean con sus ideas y pensamientos y su racionalidad, para que la pelota de rugby vuelva a ser redonda como la de fútbol.